
Publicada en 1982 como primer single del disco The Number of the Beast, producida por Martin Birch y compuesta por Steve Harris, “Run to the Hills” fue además el primer sencillo de Iron Maiden con Bruce Dickinson como vocalista. Hay canciones que resumen el estilo de un grupo mejor que cualquier definición, y en “Run to the Hills” Iron Maiden encontró aquí una combinación casi perfecta entre velocidad, melodía y relato.
Desde el comienzo de la canción, queda patente que “Run to the Hills” es un temazo de empuje imparable, pero cuando la canción crece y entra en su tramo más célebre y galopante, es cuando se convierte por derecho propio en uno de los grandes estandartes de la banda británica. Steve Harris hace del bajo el motor de una persecución y una huida hacia las colinas que la trepidante música hace que la sintamos y la vivamos nítidamente en nuestra cabeza como si de una vibrante película de acción se tratase.
La canción se basa en la crónica histórica de la conquista del territorio norteamericano y el enfrentamiento entre los pueblos indígenas y los colonizadores europeos, adoptando distintas perspectivas dentro de la narración. No busca describir una aventura heroica, sino mostrar un mundo dominado por la violencia, el despojo y la destrucción. Mientras musicalmente avanza con una energía casi eufórica, con las guitarras de Dave Murray y Adrian Smith transmitiendo la tensión y la velocidad de la escena, el relato se va volviendo cada vez más terrible, y la intensa y dramática voz de Bruce Dickinson convierte el estribillo en una llamada colectiva a la retirada apresurada, a correr por salvar la vida.
“Run to the Hills” fue una magnífica tarjeta de presentación para la nueva etapa de Iron Maiden con Bruce Dickinson como frontman. En menos de cuatro minutos, condensaba todo aquello que haría enorme al grupo durante los años siguientes: historias poderosas, riffs reconocibles, bajo galopante, guitarras gemelas y la voz de Dickinson llevando las melodías hacia registros casi épicos, en una poderosa mezcla de heavy metal clásico y grandes momentos progresivos, avanzando siempre a toda velocidad hacia adelante en una huida desesperada, en busca del ansiado refugio y de la siguiente gran canción.