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viernes, 18 de septiembre de 2026

2088.- Dreams Never End - New Order


Tras la trágica muerte de Ian Curtis en mayo de 1980, los miembros supervivientes de Joy Division tomaron la valiente determinación de continuar haciendo música, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris decidieron que la mejor forma de honrar el pasado era mirar hacia adelante, por lo que rebautizaron la banda como New Order y sumaron a Gillian Gilbert en los teclados y la guitarra, el grupo se encontraba sumergido en un periodo de absoluta transición e incertidumbre, se enfrentaban a la titanica tarea de reinventar su identidad sonora sin la voz ni la figura carismática de su antiguo líder, mientras intentaban asimilar el duelo en mitad de una intensa exposición pública. El ambiente en el que operaban estaba cargado de tensión creativa y experimentación y decidieron prescindir de un vocalista externo y asumieron la voz principal entre ellos mismos, probando distintos roles durante sus presentaciones en vivo y sesiones de estudio. Esta dinámica interna generó un sonido crudo, caracterizado por la honestidad de una banda que reaprendía a comunicarse, New Order echó los cimientos de su autonomía, distanciándose progresivamente de la sombra de la angustia post-punk para comenzar a abrazar texturas más sintéticas, secuencias electrónicas y una energía renovada que redefiniría la música popular de la década.

Esa búsqueda de identidad sonora tuvo su primer gran testimonio en su obra debut de larga duración, un álbum que funciona como un auténtico puente entre dos eras. Producido por el legendario Martin Hannett, el trabajo captura de forma casi desgarradora la tensión entre el sonido sombrío y claustrofóbico heredado del pasado reciente y los primeros destellos de la exploración electrónica que caracterizaría el futuro del grupo. El álbum destaca por su atmósfera densa, opaca y por momentos turbia, donde la producción eleva la sensación de aislamiento y melancolía. Las líneas de bajo melódicas y prominentes sostienen la arquitectura de las composiciones, mientras que las guitarras afiladas y las percusiones metálicas se entrelazan con sintezadores primarios que aportan una calidez gélida. La labor vocal en todo el disco refleja una vulnerabilidad palpable,  las voces suenan distantes, casi espectrales, como si los integrantes estuvieran buscando su propio registro y confianza en tiempo real dentro del estudio. A pesar de ser un proyecto fragmentario y sombrío, el LP posee un atractivo fascinante por su autenticidad.

La pista de apertura, «Dreams Never End», emerge como la pieza definitiva y el verdadero faro emocional de todo el proyecto. Con la voz principal asumida por el bajista Peter Hook, la canción arranca con una fuerza arrolladora que contrasta de inmediato con la densidad oscura del resto del álbum, desde los primeros segundos, destaca por un arpegio de guitarra brillante y una icónica línea de bajo agudo que asume el rol melódico central, una marca de la casa que Hook perfeccionaría a lo largo de su carrera. La batería de Stephen Morris impulsa el tema con un ritmo ágil, preciso y bailable, creando un motor rítmico imparable que contagia dinamismo desde el primer compás. Líricamente y vocalmente, la interpretación de Hook logra capturar un equilibrio perfecto entre la rabia contenida, la nostalgia y la determinación de salir adelante. Su tono vocal, áspero pero cargado de urgencia, suena sorpresivamente cercano al registro de Ian Curtis, actuando como un conmovedor homenaje no intencionado, pero al mismo tiempo proyecta una energía distinta, mucho más terrenal y directa. La letra parece reflexionar sobre el final de una era, la incertidumbre del futuro y la perseverancia frente al dolor, sugiriendo que aunque los ciclos terminen y las personas partan, los sueños y la pasión creativa se resisten a morir. Desde un punto de vista puramente musical, la composición demuestra una madurez asombrosa para una banda que apenas comenzaba a reconstruirse, la interacción entre las guitarras luminosas de Sumner y el bajo solista establece un diálogo sonoro vibrante que anticipa el sonido indie pop y post-punk que dominaría la década de los ochenta

viernes, 29 de octubre de 2021

Disco de la semana 247: Power, Corruption & Lies - New Order

 




New Order es una de las grandes bandas de la historia, e incluso en los discos más flojos podemos encontrar cosas por las que hay merecido escuchar el álbum por encima de todos su tuviera que quedarme con uno solo me decanto por Power, Corruption & Lies. Descubrí este disco hace un año, fue uno de los primeros de la ronda que estoy haciendo de #Los4000de7d7N (fue la parada 17 de las 4000) y me enamoré instantáneamente. Cada canción de este álbum es un descubrimiento, los sonidos únicos de este álbum lo convirtieron en un álbum esencial en el género synthpop, al tiempo que conserva las influencias del rock de Joy Division y los primeros trabajos de New Order. Comparado con el álbum debut del grupo, Movement, este es un gran salto.

El álbum comienza maravillosamente con Age of consent y una línea de bajo de Peter Hook unida por guitarras tintineantes y un sintetizador bajo. Esta canción habla del amor y el desamor, la canción se vuelve más fluida canta "Te he perdido, te he perdido" repetidamente. Esta canción, como muchas pistas del álbum, no tiene coro, sino lo que se denomina un coro instrumental, mientras que la guitarra y el bajo permanecen igual, Gillian toca una melodía de sintetizador agudo que simplemente te engancha a la cancion, y entre tantas alabanzas a los instrumentos no olvidemos a Stephen y su gran trabajo de batería en esta canción, que es increíblemente rápida y bien sincronizada. Age of Consent es un buen comienzo para el álbum, aunque es muy diferente de muchas de las otras pistas del álbum. Tiene un estado de ánimo feliz pero triste al mismo tiempo, casi melancólico. We all stand es un pequeño bajonazo, una canción de ritmo más lento y mucho oscura que Age of Consent, parece un tema fuera del álbum, además es una canción difícil de interpretar, aunque tiene referencias a los soldados y una playa ensangrentada. Con una instrumentación más pobre, el canto de Bernard aumenta en algunos puntos y eso es quizás lo más destacable. Con The Village nos cambian de nuevo el paso y nos entregan una canción pop alegre, un sintetizador brillante inicia la pista con un ritmo de baile, junto a Hooky en su bajo, la pista comienza y te envuelve como un cálido abrazo. 5 8 6 empieza demasiado tranquila, casi no hay música durante el primer minuto, una caja de ritmos, sintetizadores funky y una línea de bajo oscura después de aproximadamente un minuto y medio, todo se detiene y aparece un ritmo más energético y bailable, con un ritmo que te atrapa y es que instrumentalmente, esta pista es bastante interesante, y nos puede recordar al legendario single Blue Monday del grupo, esta es una de las canciones más interesantes del álbum para mí, ya que las letras son en gran parte un misterio.

La segunda parte del álbum empieza más tranquila con Your Silent Face, reproducida con un tempo mucho más lento, esta canción crea un ambiente diferente al de muchas de las otras pistas del álbum. La pista comienza con un patrón de sintetizador más lento con una fuerte reverberación, se une a un sintetizador que toca una hermosa sección de cuerdas que crea el ambiente para toda la pista, finalmente, una melódica interpretada por Bernard. Aunque la canción no es triste, tiene una energía muy melancólica con hermosas cuerdas de sintetizador y el bajo de Hooky, así como el elemento más importante del tema, la melodía. Ultraviolence abre con un ritmo de baile y una línea de bajo de sintetizador funky, es otra de las canciones oscuras de PC&L, tanto lírica como instrumentalmente, he leído en varios sitios que esta podría ser una de las peores canciones de New Order, no estoy de acuerdo, más bien me parece que está bastante subestimadas de New Order, sabemos que la instrumentación de esta canción, aunque repetitiva, es muy interesante. Hay muchos sonidos y ritmos de batería diferentes que mantienen la canción en movimiento. La línea de bajo de Hooky también es bastante interesante y Bernard se une a la pista tocando la guitarra. 

Ecstacy es bastante similar a Ultraviolence, aunque se hace menos cargante los sintetizadores de la pista suenan muy extraños, empezando porque la canción abre con una línea de bajo de sintetizador oscilante y un bombo junto con algunos otros efectos antes de cambiar a un ritmo disco. Esta canción me trasmite cierta sensación de estar drogado o con algún tipo de droga alucinógena, tal vez LSD. Las voces codificadas por voz pueden representar confusión y alucinaciones como si mientras estás drogado con este tipo de droga. Cierra el álbum con Leave Me Alone es una canción post-punk melancólica que oscila entre la felicidad y la tristeza, a menudo es citada como la mejor pista del álbum, es una pista muy relajante que sirve como una buena despedida final para este maravilloso disco, a diferencia de las otras canciones del álbum, esta pista no cuenta con sintetizadores y se maneja principalmente con la guitarra.