Con Grandes éxitos y tropiezos
iniciamos una nueva sección en 7días7notas, en las que os ayudaremos a elegir
los mejores discos de los grupos y artistas más relevantes de la historia de la
música, casi como si os estuviéramos acompañando en una de esas viejas tiendas
de discos de segunda mano, esas pequeñas y escondidas anomalías que aún pueden
encontrarse dentro del Matrix en el que se está convirtiendo este mundo en el
que vivimos. Y nos vamos a detener en uno de los grandes iconos del rock en
nuestro país, Rosendo Mercado. Después de nuestros #MesRosendo en el blog
queremos dedicarle otro pequeño artículo, si quereos deteneros más en los
discos podéis pasaros por el blog, pero a modo de resumen os dejamos nuestras
elecciones si el dinero solo te da para un álbum o dos Rosendo (Madrid, 1954)
empezó en esto de la música en Fresa tocando la guitarra es una de esas bandas
que van y vienen, que tocan versiones de grupos conocidos, que sus integrantes van
cambiando cada poco tiempo y sin posibilidad aparente de echar raíces, allí
conoce a José Carlos Molina, con el que deciden darle un nuevo aire a la banda
y forman Ñu, que se mira en el espejo de Jethro. Pero Rosendo necesitaba algo
más, su admiración a otro estilo de música y su tensa relación con Molina hace
que abandone el grupo y forma Leño del que sin duda nos queda ese mítico
“Maneras de vivir” que refleja a la perfección la forma de Rosendo de ver el
mundo y esa misma forma de ver el mundo hizo que iniciara su carrera en
solitario:
Estás tardando en comprarlo:
Sin duda alguna hay que quedarse
con
“Loco por incordiar” el debut de
Rosendo en solitario tras disolver Leño. Un discazo sin una sola mala canción,
a pesar de que Callejones fuese coescrita con Ramoncín, el único defecto es que
se nos queda corto, necesitaríamos más material del genio de Rosendo, pero si
encontramos en el álbum Agradecido, quizá la canción más versionada del rock
español, una de las básicas de Rosendo y por supuesto una de mis preferidas del
disco, pero también encontramos Pan de Higo, Crucifixión a la que tengo en un pedestal
o Buenas noches una instrumental sin pretensiones que ni ayuda ni molesta. Este
álbum es la prolongación natural de lo mucho bueno que Rosendo había fabricado
con Leño, quizás con un toque algo más pop pero con la misma intensidad de
siempre, un disco con el que dejo boquiabierto a aquellos que solo querían derribarle,
y base de lo que iba a ser su sonido durante unas cuantas décadas.
Si te queda pasta, llévate también:
Tenemos que seguir su senda y si
quieres repetir compra pilla la continuación de su apabullante estreno, “Fuera
de lugar” con el que mantiene el nivel de la entrega anterior. De nuevo Rosendo
se las apaña para no soltar el acelerador y aprieta los dientes para armar otra
gran colección de temazos. Incluso diría que el sonido mejora, no sé si sería
la incorporación de Chiqui Mariscal al bajo, antiguo compañero de batallas en
Leño, la cuestión es que el sonido tan puramente ochentero que lastraba un poco
al disco anterior queda aquí mucho más diluido. Si olvidamos, por supuesto,
esos teclados que hunden cosas que podían haber sido maravillosas como
"Aguanta el tipo".
Son sólo
treinta minutos pero muy intensos, en ellos se apelotonan un puñado de
canciones que se iban a convertir en auténticos clásicos por derecho. Quizás
falten los himnos imperecederos de su predecesor pero la calidad y la pegada no
se resienten en absoluto…. "Fuera de lugar", "El ganador",
"Entonces duerme" o "Navegando" son top del Rock en España.
Vuelve a dejarlo en el expositor:
Era el fin de una época, Listos
para la reconversión es un buen álbum, pero el proyecto estaba dando señales de
agotamiento, llámenlo modas, y había que cambiar, pero no solo en la música, la
política en España también iba a girar y Rosendo nos preparaba para lo que se
avecinaba. Este álbum supuso un punto de inflexión en su carrera, él sabía que
no iba a ninguna parte con este sonido y buscó un cambio radical que funcionó
para algunos y fue un fracaso para otros, pero esa es ya otra historia. El caso
es que estamos ante un álbum muy flojo con un trabajo vocal que intenta ser
diferente, lo peor es el sonido de la batería, parece de juguete, así de claro.
Se deja de teclados y es que le dejó su teclista italiano con el que estuvo un
par de años, y se transforma en un pop rock durante muchos momentos, con unos
coros flojos y endebles y un trabajo de guitarra muy discreto. El disco supuso
el fin de una etapa en la carrera de Rosendo, le seguirían un cambio radical en
el sonido y la composición de su banda, pero para eso habría que esperar un
poco.
Si lo que buscas son canciones
sueltas:
Estas son las cinco canciones top
que no pueden faltar en tu colección o en tu playlist:
1.- Agradecido
2.- Flojos de pantalón
3.- Navegando
4.- Pan de Higo
5.- Majete
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