Ruta 77 - Las 7 canciones de @guillealva1971


La Ruta 77 no para, y desde Malasaña partimos hacia Villaverde Bajo, dónde nos espera Guille, más conocido en Instagram como @guillealva1971. Sus indicaciones han sido muy precisas, tenemos que llegar a nuestra cita llevando todos camisetas de grupos de música, y del mismo color. Intrigados por este requerimiento, y animados por el hecho de enfrentarnos casi por primera vez a un trayecto corto entre dos barrios de Madrid, acordamos llevar todos una camiseta negra de alguno de nuestros grupos favoritos. A la hora indicada, nos plantamos todos, de esa guisa, en el punto de encuentro establecido frente a la casa de @guillealva1971.

Jorky lleva una camiseta de AC/DC, mientras Chema luce una camiseta con la portada de Bad, de Michael Jackson. Storyboy lleva en su camiseta a los chicos de Soda Stereo,  y yo llevo una camiseta comprada en el concierto de Coque Malla en el Wizink Center, el último concierto al que fui antes de que se decretara el estado de alerta por el coronavirus. En común, el color negro y que son los artistas que seleccionamos para los primeros monográficos mensuales de 7días7notas.

A los pocos minutos de haber llegado al punto de encuentro, una gran furgoneta color caqui se detiene ante nosotros. Sin detener el motor, del asiento del conductor sale @guillealva1971 con una camiseta azul celeste, con la portada del disco Brothers in Arms de Dire Straits serigrafiada en el pecho. Nos dedica un saludo militar y, como si del sargento de hierro se tratase, nos dice que no hemos acertado el color de la camiseta que él llevaría, y que por tanto no nos vamos a librar de una jornada de adiestramiento en el maravilloso mundo del airsoft. Tras estas palabras de bienvenida, abre el portón lateral de la furgoneta y nos invita a subir. En el interior de la furgoneta, por los altavoces del equipo de sonido, suena la canción "El Dorado" de Revolver. ¿Os suena la canción? nos pregunta. ¡Pues allí es a dónde vamos, a "El Dorado"!.


El Dorado es un antigua fábrica, antaño abandonada, en la que han instalado un campo de airsoft con todo lujo de detalles. En la planta baja y las zonas exteriores, sacos amontonados hacen de parapeto para las trincheras mientras, en el interior de la fábrica, las viejas tuberías y la maquinaria en desuso son el decorado perfecto para luchar metro a metro, de pasillo en pasillo y por las angostas escaleras metálicas. En una caseta prefabricada, está la oficina de "El Dorado", desde la que suena la afilada guitarra de Mark Knopfler en el Sultans of Swing de sus venerados Dire Straits, el grupo que, al parecer, nos ha metido en este lío. @guillealva1971 desaparece tras la puerta de la caseta, y vuelve con el equipamiento y protecciones necesarias para la batalla que está por venir. Según nos comenta, ha invitado a varios de sus compañeros para que nos machaquen como los novatos que somos.


Nos cambiamos de ropa, en unos vestuarios "de campaña", y equipados con el uniforme, protecciones, casco, gafas y una réplica de un fusil AK47 que, por el acabado y el detalle, pasaría por auténtico a los ojos de los inexpertos en la materia. Mientras recibimos las instrucciones del "instructor", por la megafonía de la fábrica suena a todo volumen el Highway to hell de AC/DC. Al escucharlo, @guillealva1971 carga su HK416, la versión alemana del M4 y marca de la casa de los SEALS, y comenta a voz en grito: "Yo después de escuchar esto ya no necesito más motivación, vamos a ello".



Nos separamos en dos grupos, cinco engrasadas máquinas de matar por un lado, y @guillealva1971 y cuatro acongojados miembros de 7días7notas por otro. Mientras nos alejamos apresuradamente del otro grupo, para tomar posiciones y ponernos fuera del alcance de sus disparos, por los altavoces suena el Smoke on the water de Deep Purple. Antes de que todo comience, le digo a @guillealva1971 que "con tomar unas cañas en algún bareto de la adolescencia" habría servido, pero él ya no me escucha, está totalmente metido en el papel. Nos pide que nos agachemos y guardemos silencio, porque hay algo que no le cuadra en la solitaria sala por la que tenemos que pasar. 



Atravesamos la sala en fila, @guillealva1971 va delante, apuntando con su HK416 a diestro y siniestro, vigilando las escaleras metálicas que se despliegan a los lados y esperando a que, de alguna de las puertas, o de detrás de las barandillas de esa apocalíptica "corrala" de metal, salga alguno de los madelman del equipo contrario y nos fría a balazos. Los demás imitamos sus poses y movimentos como podemos, basándonos también en nuestro conocimiento y visionado de los grandes clásicos del cine bélico de todos los tiempos. No contribuye a generar un ambiente de tranquilidad que, por los altavoces, la música siga sonando atronadora, y que en esta ocasión el testigo lo hayan tomado los grandullones de Metallica y su exitoso Enter Sandman.




Y entonces todo se desata. Tal y como @guillealva1971 sospechaba, que para eso es un experto en estas lides, de detrás de las barandillas y por las puertas laterales empezaron a silbar los proyectiles sobre nuestras cabezas. Respondimos al fuego enemigo, en mi caso casi a ciegas, disparando hacia todas partes como en una película de Tarantino. Jorky mostraba más destreza que el resto de nosotros, y Chema y Storyboy se afanaban por encontrar un parapeto desde el que lanzar una respuesta atinada. @guillealva1971 nos gritó: "Corred, corred hacia las colinas, corred por vuestra vida", y todos captamos el guiño. Por los altavoces, estaba ya sonando el temazo Run to the hills de Iron Maiden.


De modo que corrimos, lanzando ráfagas con nuestros AK-47 hasta que salimos de aquella sala y estuvimos, momentáneamente, a salvo. Porque el juego continuó, y aquella situación se repitió varias veces, en distintos escenarios y con más o menos los mismos resultados. Y cuando, por fin, le estaba cogiendo el truco, y ya casi me veía a mi mismo como un arma programada para el arte de la guerra, se acabó la partida y todos nos felicitaron y nos saludaron efusivamente. "Ya sois nuestros hermanos", dijo @guillealva1971, "nuestros hermanos de armas". Y entonces lo vimos claro, había preparado todo hasta tal nivel de detalle, que en cada momento había sonado la canción adecuada, la genial banda sonora de una tarde inolvidable. Por los altavoces de la vieja fábrica, sonaba el himno de los momentos posteriores a la batalla, el genial Brothers in Arms de sus venerados Dire Straits.

Gracias @guillealva1971 por participar de esta particular "road movie" blogera y musical, a la que has puesto colorido con tus 7 canciones, en este capítulo de la Ruta 77 de 7días7notas.

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