El disco de la semana 128: PAX "May God and your will..."




Son las 7 de la mañana en la ciudad de Lima, justo en el centro de un gran mosaico de coches parados y claxons poniéndole música al caos. Ya ha amanecido pero el cielo está gris, mezcla de nubes y contaminación a partes iguales, en una ciudad en la que ver llover es más difícil que encontrar un buen grupo de rock peruano que recomendar en el disco de la semana de 7días7notas.

Sentado en el asiento de atrás del taxi que he tomado en el aeropuerto, observo por la ventanilla los desgastados y golpeados coches llenos de gente dirigiéndose a alguna parte, y las furgonetas blancas convertidas en atestados autobuses de pasajeros. Entre los coches que zigzaguean tratando de ganar un metro en el atasco, un chico de unos 12 años aparece en una vieja bicicleta, serpenteando, casi insignificante, entre el mar de vehículos que nos rodea, como una aguja inquieta en un enorme pajar.

El chico pasa por delante del taxi y desaparece por una calle a la derecha, mientras el conductor del taxi señala en la misma dirección y dice: "A la derecha está el Estadio Nacional, dónde juega la selección de Perú". No hago mucho caso, no es un dato que me ayude en mi búsqueda de una joya curiosa del rock peruano, pero contesto educadamente y contemplo el estadio, y de pronto veo claras las señales, la aguja en el pajar apuntando hacia el estadio como una brújula señala al Norte...

Casi sin pensarlo lanzo la pregunta: "¿Hay también conciertos de rock en este estadio?"
"¡Claro!", contesta el taxista, diríase que también entusiasmado por el giro de la conversación. "Por ejemplo, en 2008 actuó aquí Deep Purple, yo fui a verles pero sobre todo por los teloneros, que eran de aquí". Sentí que de manera real e inexplicable se abría una puerta a la esperanza en el camino que el niño y el taxista me habían marcado. Pregunté con auténtica curiosidad quienes eran, a lo que contestó que los teloneros fueron PAX, grupo de rock peruano con un único disco en su trayectoria pero tan buenos que la prensa, ante la inminencia del concierto, acuñó una frase que ha quedado para siempre asociada a la leyenda del grupo:
"PAX no telonean a Deep Purple, PAX tocan con Deep Purple, carajo."

May God and your will land you and your soul miles away

Hablamos de un disco de título extremadamente largo, pero que se queda corto tanto en duración como en número de canciones, lo que irremediablemente te deja con ganas de más en cada una de las escuchas. Comienza con el gran riff de "A Storyless Junkie" y la voz rockera de Jaime Orué combinada con un intermedio instrumental en el que se luce la guitarra de Pico Ego Aguirre, el líder de PAX a lo largo de todas sus diferentes formaciones, con un solo incandescente y memorable. 

"Rock An’ Ball" cambia hacia el rock and roll clásico pero manteniendo el gusto por los riffs punzantes. Le sigue "Green Paper (Toylet)" en la que se produce uno de los primeros grandes giros del disco y uno de los momentos musicalmente mas memorables, a través de una sorprendente e imaginativa progresión de acordes de la guitarra acústica, con toques hippies y psicodélicos que conforman uno de los mejores temas del disco.

"Sittin’ On My Head" tiene muchas influencias de Jimi Hendrix. De nuevo Pico Ego Aguirre se luce a la guitarra con wah wah's incendiarios y solos psicodélicos que recuerdan a los primeros Pink Floyd. "Deep Death" sigue la misma línea, sobresalientes guitarras llenas de fuerza y virtuosismo, y el apoyo de la banda y el órgano hammond dando cuerpo al conjunto sonoro.

"For Cecilia" es el tema lento del disco, la canción de amor que suponemos va dedicada a una chica peruana, en un tono triste porque la historia se sitúa en un momento posterior a la relación en la que el protagonista lamenta la ruptura o pérdida. Guitarras acústicas y arreglos orquestales que al final del tema dejan paso a otro intenso solo de guitarra de Pico Ego Aguirre, que nos regala otro de los mejores momentos del disco.


Pero aún queda más. "Pig Pen Boogie" vuelve al rock con tintes metaleros y a estas alturas ya es evidente que el nivel es altísimo y nos encontramos ante un disco memorable. En este punto, esperaríamos que la carretera por la que PAX nos ha conducido durante media hora nos siguiera llevando hacia una puesta de sol infinita, pero la realidad es que solo queda por delante la anecdótica "Shake Your Ass", con cierto toque de folk circense en la música y aires del John Lennon más gamberro en la voz. Apenas un minuto de duración para el momento más prescindible del disco. Con su grotesca carcajada final, la soñada carretera se corta abruptamente en un precipicio tras el que ya no queda nada. El disco ha frenado en seco y sin darnos cuenta ya se ha terminado.


Son casi las 8 de la mañana en la ciudad de Lima, unos días después de mi llegada. Lo primero que hice aquel día en el hotel fue conectar el wi-fi, descargar el disco de PAX, escucharlo tranquilamente y evaluar si podía ser el disco de la semana de 7días7notas. Después de varias escuchas ya no albergo ninguna duda, ha sido el descubrimiento más excitante en muchísimo tiempo, una auténtica aguja en el pajar que a la luz del sol emitió un destello revelador.

Observo desde la ventana del hotel los desgastados y golpeados coches llenos de gente dirigiéndose a alguna parte, y las furgonetas blancas convertidas en atestados autobuses de pasajeros. Entre los coches que zigzaguean tratando de ganar un metro en el atasco, casi he creido ver de nuevo al chico de la bicicleta, de camino al Estadio Nacional. Ese estadio en el que un día PAX fueron teloneros de Deep Purple. ¿Que carajo estoy diciendo?, si algo tengo claro ahora mismo es que PAX no teloneó a Deep Purple, PAX tocó con Deep Purple.

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