El disco de la semana 112: Helloween, Keeper of the Seven Keys part I

Helloween
Keeper of the Seven Keys part I
(1987)


     Para esta ocasión traemos bajo el brazo a uno de los padres del género Power Metal, Helloween. Si bien es cierto que ya habia algún que otro grupo que ya había hecho sus pinitos con aquel por entonces nuevo sonido, Helloween fue uno de los que acabaron por darle un empujón defintivo convirtiéndose en unos de los padres del género.
El disco elegido es Keeper of the Seven Keys part I, publicado en 1987 y considerado una de las obras maestras del género Power Metal.

     Corría el año 1986, y Helloween ya tenían publicados un EP titulado Helloween (1985), y un LP, Walls of Jericó (1985), disco donde el grupo ya empieza a dejar muestras del sonido Power, con unas composiciones con mucha más melodía de lo normal para lo que imperaba en la época.
      Como dato comentar que debido al éxito que alcanzaron después, en 1988, por motivos estratégicos decidieron editar ese primer EP y Walls of Jericó juntos en formato compilatorio.

     Como comentaba, nos encontramos en 1986, y el grupo se encuentra formado por Ingo Schwichtenberg a la batería, Markus Grosskopf al bajo, Michael Weikath a la guitarra y Kai Hansen a la guitarra y las voces. Pero el grupo tiene un problema, Kai Hansen, es el hombre que lleva la gran parte de composición de los temas, además de tocar la guitarra y ocuparse de la parte vocal. Todo esto generaba problemas para Kai, que tenía problemas para cantar y tocar la guitarra a la vez, por lo que deciden contratar a un vocalista, y después de darle vueltas y alguna que otra negativa de vocalistas contrastados a unirse al grupo acaban fichando a un joven de 18 años llamado Michael Kiske, el cual cantaba en una desconocida banda local llamadaIII Prophecy.

     El fichaje de Kiske, magnífico vocalista con influencias de Dickinson entre otros, unido al magnífico grupo y a las grandes composiciones del genial guitarrista Kai (que por fín se podía centrar en las composiciones y los arreglos) darían como resultado una auténtica joya, dónde las melodías se suceden tocadas por los dos guitarristas al unísono y a una velocidad endiablada y donde Kiske el jovenzuelo nos pone los pelos de punta desde el primer momento que abre la boca.

     En un principio, los planes del grupo eran sacar un disco doble Keeper of the Seven Keys  part I y Keeper of the Seven Keys part II, pero su discográfica, Noise Records se negó y al final no les quedó otra que sacarlos por separado.

     Comienza el disco con Initation, una breve apertura de poco más de un minuto en plan banda sonora, que empalma directamente con el segundo tema I'm Alive, donde el tema se sucede a una velocidad endiablada, donde empezamos a descubrir una sucesión de solos que van alternados con otros solos pero doblados por los dos guitarristas, brutal. Y Michael Kiske hace demostración de su gran poderío vocal.

     A Little Time, uno de los grandes clásicos de la banda, curiosamente compuesto por Kiske (y es que el chaval también compone). Tema en una línea más clásica, hasta que empiezan a sucederse los endemoniados solos, y empiezan a sonar relojes, sí, relojes con su característico tic-tac, momento que acaba con el sonido de un despertador y entonces el tema vuelve a romper con el estribillo cantado a dúo, una verdadera joya.

     Twilight of the Gods, tema compuesto por Kai, donde se pueden comprobar el estilo épico de sus temas, donde vuelve el lucimiento vocal de Kiske en la primera parte del tema, que narra la perfección de sus Dioses y cómo les protegen en el campo de batalla. En la segunda parte volvemos a deleitarnos con esas guitarras dobladas que nos acompañan durante todo el disco. Como dato comentar que Kai introduce una novedad en este tema con las guitarras, convirtiéndose en el primer tema en la historia del Power Metal donde se introduce la técnica del barrido (Sweep Picking), técnica que consiste en barrer con la púa tres o más cuerdas en el mismo sentido haciendo que suene una sola nota, consiguiendo así dos cosas, economizar y conseguir más velocidad.

     A Tale That Wasn't Right, balada del disco, compuesta por el otro guitarrista, Weikath, donde demuestran que si pueden tocar a una velocidad brutal, también saben jugar con los tiempos y hacer baladas igual de buenas. Que más puedo decir del jovencísimo vocalista, porque siempre que escucho este tema me pone los pelos de punta.

     Y llegamos a otro de los temas buque insignia del grupo, Future World, un tema compuesto por Kai que es ya todo un himno del Metal. Sentaros y disfrutad.

     Helloween, obra de Kai, tema de más de 13 minutos de duración, donde los cambios de ritmo se suceden sin fín, un tema donde las guitarras dobladas parece que nos hablan, donde el grupo juega con el tempo, ralentizando o acelerando el tema a su antojo, y donde nos encontramos con más de 15 solos de guitarra durante todo el tema, algo impensable para la época y rara vez superado.

     Cierra el disco Follow the Sign, compuesto por Kai y Weikath. Tema que no llega a dos minutos, y mientras Kiske nos va susurrando el adiós, Kai se marca un sólo al estilo clásico que nos recuerda al mismísimo Gary Moore (¿influencia?). Un tema final que nos deja con ganas de más, que llegaría con la segunda parte.
     En definitiva, un álbum magnífico, un álbum mágico.



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