Pedro Marín saltó a la fama a finales de los años setenta como cantante melódico. Alcanza gran popularidad con los temas Aire y Que no, sus canciones destinadas a un público juvenil, fueron el primer pop en castellano que se bailó en las discotecas españolas y lo convirtieron en el más típico producto del fenómeno fans. Con un éxito de ventas superior a 2 millones de discos en menos de tres años, fue número uno en España, Francia, Alemania, Portugal, México, Argentina, Colombia, Perú y otros países latinoamericanos. Hasta 1986, año en el que decidió retirarse, grabó tres LP’s, Pedro Marín, Rebelde, Grandes éxitos y Secretos, y sus canciones fueron las primeras consideradas como Synthpop en castellano que se bailaron en las discotecas españolas y se le puede considerar como el primer cantante hispano que utiliza sintetizadores y cajas de ritmos (pionero de la electrónica), él educó el oído del público general hacia los sintetizadores, preparando el terreno para que grupos como Mecano o Alaska y los Pegamoides encontraran una audiencia masiva poco después. El joven artista, sin experiencia previa en el mundo de la música, se creó una legión de seguidores que le acompañaban en sus conciertos y que incluso intentaban colarse en los hoteles en los que se hospedaba para conocerle en persona. Muchas de ellas también empapelarían sus habitaciones con sus posters. En aquella época para triunfar en el mundo de la música había que aparecer en las portadas de las revistas de moda y él se convirtió en un fijo de la Superpop, junto a otros ídolos del momento como Miguel Bosé. Con su pelo cardado, maquillaje sutil y ropa de diseño, rompió con la imagen del macho ibérico. Fue el equivalente español a lo que David Bowie o el New Romantic estaban haciendo fuera.
En 1980 publica el álbum, titulado simplemente "Pedro Marín", no solo fue un éxito de ventas, sino que definió la estética del "tecnopop-galán" antes de que la Movida Madrileña terminara de explotar, bajo el sello Hispavox, se alejó de la balada clásica italiana para abrazar un sonido sintético, moderno y europeo. Logró múltiples discos de platino, una hazaña enorme para un debutante en un género tan "nuevo" como el tecno-pop. El álbum fue un éxito rotundo en México, Argentina y Chile, abriendo el camino para que otros artistas de la "avanzada española" fueran tomados en serio en el continente americano años después. El gran éxito de ese álbum fue Aire, no sonaba a nada de lo que se hacía en España en ese momento, su éxito se debió a una producción milimétrica, un gancho electrónico con la introducción de sintetizadores espaciales y esa línea de bajo sintético tan marcada era puro euro-disco, el productor italiano Danilo Vaona que aplicó la fórmula del éxito europeo: menos guitarras, más secuenciadores y una voz con efectos de eco que le daban un aire etéreo y futurista y la repetición de la palabra "Aire" en el estribillo funcionaba como un mantra difícil de sacar de la cabeza. Ademas la letra hablaba de libertad, de sensaciones y de una búsqueda de identidad que conectó perfectamente con la juventud de la Transición española. Se dice que el éxito de "Aire" fue tan fulminante que Pedro Marín no podía salir a la calle sin escolta, algo que en la España de 1980 solo les pasaba a figuras como Camilo Sesto o Julio Iglesias, pero con un público mucho más joven y frenético.
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