jueves, 5 de junio de 2025

1617.- Sin City - AC/DC

 

Sin City, AC/DC


     Sin City es una canción incluida en el álbum Powerage (1978) de AC/DC, compuesta por los hermanos Angus Young, Malcolm Young y Bon Scott. Lanzado en mayo de 1978, el álbum Powerage marcó un punto de inflexión para AC/DC, siendo su primer álbum con el bajista Cliff Williams y el primero en publicarse casi simultáneamente en mercados internacionales. El álbum fue un tanto desigual pero con grandes clásicos como Sin City. El grupo que captura empezaba a alacanzar cierta madures, alejándose de simples temas que hablaban de sexo y satanismo para explorar narrativas más complejas. La producción de George Young y Harry Vanda fue crucial para pulir el sonido crudo de la banal disco y Sin City esa característica energía que hace vibrar al tematanto en estudio como en directo.

Sin City refleja el estilo de vida hedonista y arriesgado de las grandes ciudades, con Las Vegas como inspiración implícita. La letra, de Bon Scott, a medio camino entre la arrogancia y el desafío, pinta un cuadro de tentaciones y peligros asociados con la búsqueda de riqueza y placer. La canción no solo es un retrato de la ambición desmedida, sino también un reflejo del propio viaje de AC/DC hacia el estrellato, navegando un mundo lleno de excesos y traiciones. Estamos ante una oda al riesgo y la ambición, un tema que nos habla también de la opulencia y la decadencia, una advertencia sobre los peligros de sucumbir a las tentaciones de la fama. Fink, La canción tambié refleja el carácter hermético y determinado del clan Young, quienes manejaban su carrera con una mentalidad casi mafiosa, protegiendo su visión artística a toda costa.
La canción combina la simplicidad efectiva del hard rock con un groove infeccioso y contagioso. Angus y Malcolm Young comienzan con uno de sus caracterísitcos riffs de guitarra, que va seguido de la batería de Phil Rudd y el bajo de Cliff Williams, que proporcionan una base rítmica sólida, mientras que la voz de Bon Scott, con su habitual descaro, eleva la narrativa de la canción. El riff principal, tiene una estructura repetitiva, casi hipnótica, y la canción alterna entre momentos de tensión y explosiones de energía, con un breve pero electrizante solo de guitarra de Angus. Sin City es el ejemplo perfecto de lo que muicalmente era AC/DC: "Una máquina bien engrasada donde cada elemento debía servir al conjunto".
Sin City también proyectaba una imagen de AC/DC como forajidos del rock, una banda que desafiaba las convenciones de la industria musical. A diferencia de otros grupos, los Young no buscaban complacer a críticos o discográficas, sino construir un legado basado en su autenticidad, y esta cruda canción es el ejemplo perfecto. No fue un sencillo principal de Powerage, pero se convirtió en uno de los favoritos de los fans y una pieza clave en los conciertos de AC/DC. Su inclusión en setlists en vivo, como los registrados en el Orpheum Theatre de Boston en 1978, demuestra su importancia dentro de la discografía de la banda, ayudando a consolidar la reputación de AC/DC como una fuerza imparable en el escenario.

miércoles, 4 de junio de 2025

Rocka Rolla - Mes Judas Priest

 


El debut de Judas Priest con Rocka Rolla, lanzado en 1974 por Gull Records, no es una muestra característica del estallido de heavy metal que los definiría en años posteriores, pero es una pieza esencial para entender su evolución musical. Bajo la producción de Rodger Bain (conocido por su trabajo con Black Sabbath), el álbum se sumerge en terrenos de hard rock y rock progresivo, reflejando una banda que apuntaba maneras, pero que aún buscaba su propia identidad sonora. El disco tiene además la particularidad de ser el único que la banda grabó con el baterista John Hinch, que dejó la banda antes de la siguiente grabación.

La grabación de Rocka Rolla se llevó a cabo en los Olympic Studios de Londres con un presupuesto muy limitado, grabando de noche para abaratar costes y tocando todos juntos simultáneamente en el estudio para ganar tiempo, lo que hizo de este disco una grabación prácticamente en directo, con los mínimos arreglos que posteriormente se consideraron necesarios. Esta circunstancia afectó a la calidad del sonido resultante, y es algo de lo que la banda manifestó después haberse arrepentido. Para colmo de males, en la selección final de los temas el productor rechazó incluir algunas canciones relevantes como Epitaph, The Ripper, TyrantWhiskey Woman (posteriormente reescrita como parte del tema Victim of Changes)que más tarde acabarían siendo piezas clave del disco Sad Wings of Destiny (1976)

La que sí que acabó formando parte de Rocka Rolla fue One for the Road, la canción que arranca de manera enérgica el disco, un tema de influencias de blues rock que muestra una versión menos metalera de lo que después sería Judas Priest. Le sigue Rocka Rolla, la pegadiza y comercial canción que da título al álbum, y el primer sencillo de la carrera discográfica de la banda, pero quizá las canciones más destacables del disco sean las del trío formado por Winter, Deep Freeze y Winter Retreat, inicialmente concebidas como una sola canción, y que afortunadamente mantuvieron en el mismo orden en el que habían sido ideadas, aportando al disco un estimable desarrollo de rock progresivo y atmosférico, y una buena dosis de cambios de ritmo.

Con Cheater vuelven a un rock más directo y agresivo, en un tema de riff poderoso y actitud rockera, La intensidad metalera se mantiene con creces con Never Satisfied, probablemente el tema más "Judas Priest" tal y como les conocemos, por sus riffs pesados y su intensa interpretación vocal. Tras un receso melancólico y emotivo (Run of the Mill), el disco encara su parte final con Dying to Meet You, una pieza concebida en dos partes diferenciadas, una primera en un tono oscuro y narrativo, y despegando musicalmente en la segunda parte (que iba a titularse Hero, Hero, pero finalmente se optó por unificar todo en un solo título).

Y, por último, llega el momento de la también destacable Caviar and Meths, un tema que podría haber constituido un segundo bloque progresivo para el álbum, pero la extensa pieza original fue finalmente recortada, quedando reducida a un formato de canción instrumental de atmósfera evocadora, que funciona a la perfección como cierre de un álbum que, pese a sus restricciones económicas y musicales, es un documento imprescindible para entender los primeros años de Judas Priest, y la mejor manera de comenzar el mes Judas Priest en 7dias7notas.net.

1616 - AC/DC - Down Payment blues


1616 - AC/DC - Down Payment blues

Down Payment Blues”, incluida en el álbum Powerage (1978), es una de esas canciones de AC/DC que, sin haber sido un éxito comercial rotundo ni un sencillo clásico, destila todo lo que hace potente y singular al grupo australiano. Con una mezcla de crudeza lírica, riffs sólidos y una interpretación vocal desgarrada, esta canción es un retrato brutalmente honesto de la lucha económica y la desilusión, muy alejada de los temas festivos y fiesteros que muchos asocian con AC/DC.

Desde los primeros acordes, el riff de Malcolm Young marca el tono con su característico minimalismo agresivo, acompañado por el bajo de Cliff Williams que refuerza ese sentido de repetición insistente, casi opresiva. La batería de Phil Rudd, siempre sencilla pero efectiva, sostiene el ritmo con precisión, dándole espacio al resto de los instrumentos sin sobrecargar. La guitarra solista de Angus Young aparece como una voz quejumbrosa y eléctrica, desgarrando el aire en cada solo, sin caer en virtuosismos vacíos.

La gran estrella de esta canción, sin embargo, es Bon Scott. Su interpretación vocal es una clase magistral de autenticidad. Canta como si realmente no pudiera pagar el alquiler, como si estuviera atrapado en la rutina de las cuentas impagables y las falsas esperanzas. La letra dice: “I got holes in my shoes and I’m way overdue / Down payment blues” (“Tengo agujeros en los zapatos y ya debería haber pagado / Blues de anticipo”), una imagen que resume la esencia del blues con lenguaje llano, directo y contemporáneo.

A diferencia de otros temas más lujuriosos o provocativos de la banda, “Down Payment Blues” presenta una faceta vulnerable, casi existencial. Aquí no hay mujeres, fiestas ni excesos. Solo hay frustración, rutina y la sensación de estar estancado en un sistema donde las promesas de éxito parecen cada vez más lejanas. Incluso la idea de escapar se ve desmentida por la falta de recursos y opciones. Este enfoque más oscuro y realista le da a la canción un peso emocional poco común en el catálogo más conocido de AC/DC.

Musicalmente, Powerage es considerado por muchos fans y críticos como uno de los discos más consistentes del grupo, y “Down Payment Blues” es una pieza clave de esa coherencia. No es una canción que grite por atención, pero sí una que deja huella. Su sinceridad, su tono sombrío y su groove inconfundible la convierten en una joya oculta del hard rock setentero. Es un recordatorio de que AC/DC, más allá de la imagen de fiesta y decibeles, también supo hablar de las miserias cotidianas con honestidad brutal y gran oficio musical.

Daniel 
Instagram storyboy 

martes, 3 de junio de 2025

1615.- Solo pienso en ti - Victor Manuel

 

“Ella fue a nacer en una fría sala de hospital...” solo escuchas esta frase y todos estamos pensando en lo mismo, en esa canción que compuso el asturiano Víctor Manuel inspirándose en una historia real y que su inmensa popularidad contribuyó en su día a modificar la percepción social de la discapacidad. Víctor Manuel venía de una larga travesía en el desierto cuando en 1978 publicó 'Solo pienso en ti'. Tras años un tanto fuera de juego del panorama musical por diversos problemas con la censura y la ley imperante, aquella canción se convertía en el mayor éxito de su carrera y la que más se sigue recordando de su carrera. El cantante asturiano la compuso inspirándose en la conmovedora historia de amor de Antonio Castro y Mariluz Roldán, dos personas con discapacidad que desafiaron los tabúes de la época, para quien no lo conozca contaros que Mariluz Castro Jiménez y Miguel Antonio Roldán Molero se enamoraron gracias a Promi, una asociación a favor de los más necesitados y marginados de la sociedad de entonces. Un amor contra todos que se consolidó en un matrimonio revolucionario e inspirador. Mariluz había nacido con una discapacidad cerebral debido a un traumatismo al nacer y peleó contra la adversidad desde muy joven. La asociación le sirvió de refugio para encontrar nuevas oportunidades, una nueva vida. Antonio, con síndrome de Down, fue criado en una vida rural sin acceso a educación formal, y también encontró en Promi un lugar donde recibió los cuidados y el cariño que necesitaba. Contó Víctor Manuel que "Solo pienso en ti" nació en su cabeza cuando estaba en Montilla, Córdoba, "esperando en un motel para ir a cantar a Aguilar de la Frontera. Cogí en recepción el ‘Diario de Córdoba’ y había allí una crónica sobre una residencia en Cabra donde convivían discapacitados de ambos sexos y de los problemas derivados. Y una foto con un pie: ‘Cuando acaban su trabajo, Mariluz y Antonio pasean de la mano por el jardín. Soy un corazón tendido al sol es muy optimista, pero yo tenía mucho pesimismo dentro. Abarca mucha gente, mucha población. Así son les canciones que funcionen, aunque no sepas cómo hacerlas". “Ahora parece todo normalizado, pero entonces era un infierno tener un familiar o un hijo discapacitado, porque no sabías qué hacer con él”, apuntó Víctor Manuel, que recuerda cómo, cuando salió la canción, “todos los reportajes hablaban de dos chicos con problemas y nadie hablaba de discapacidad”. No existía el lenguaje políticamente correcto, en este caso por desgracia, porque a aquella pobre gente no se les respetaba y se les llamaba, con crueldad, “subnormales”, “retrasados mentales” o “mongólicos”. Todavía hoy la palabra “subnormal” es un insulto. Y la contribución de Víctor Manuel para que todos empezáramos a respetar a esta gente es impagable. Hay un antes y un después tras la publicación de esta canción en lo que se refiere al respeto a este colectivo.

 

Víctor Manuel, en muy pocos versos, nos cuenta la vida entera de los dos protagonistas, su doloroso nacimiento, el calvario de sus padres al descubrir sus discapacidades, su abandono en internados, sus tristezas y alegrías, su inocencia. Él y ella se conocen en la edad adulta, se enamoran y no hay barrera que pueda parar eso. “No puede haber nadie en este mundo tan feliz. Solo pienso en ti”. Una canción de amor entre violines azucarados y mucho que sacar a la luz

lunes, 2 de junio de 2025

1614.- For You - Prince

 


For You (1978), el álbum debut de Prince publicado el 7 de abril de 1978, es un impresionante despliegue de habilidad y técnica musical para un debutante al que le faltaban dos meses para cumplir la veintena. Producido, arreglado, compuesto e interpretado por Prince (una frase que sería popular entre sus fans al aparecer en la práctica totalidad de sus discos), es considerado un esfuerzo inicial prometedor, pero aún carente de la chispa y el genio con los que abrumaría a su gran corte de seguidores en los años ochenta.

No contento con demostrarle al mundo que dominaba los 23 instrumentos que tocaba en el disco, decidió abrirlo con un tema a capella con el que dejar también claras sus habilidades vocales, y que es fuera el corte que le diera nombre al álbum. En For You (canción), y desprovisto de cualquier instrumento con el que arroparse, se hace cargo de todas las voces, añadiendo capas y capas de coros en falsete, con los que darle cuerpo a una premonitoria frase: "All of this and more is for you. With love, sincerity, and deepest care, my life with you I share" ("Todo esto y más es para ti. Con amor, sinceridad, y la más profunda atención, mi vida contigo comparto").

Y así fue. Esquivo durante muchos años a conceder entrevistas o a desvelar cualquier dato relacionado con su vida privada o sus opiniones, fue a través de sus innumerables canciones como pudo compartir con todos nosotros su mensaje y su genialidad. Y empezó a hacerlo con For You, un aparentemente sencillo tema que, por su particular formato, nunca tuvo un papel relevante en sus actuaciones en directo, pero sí que fue habitual escucharlo en su versión original, pregrabada como arranque de algunas de sus giras, como hizo en el "Nude Tour" (1990), mezclándola con fragmentos vocales de otras canciones como la intro de Let's go Crazy o el recitado del Padre Nuestro incluido en Controversy.

domingo, 1 de junio de 2025

1613.- Uncontrollable Urge - Devo

En 1978, justo en el clímax de la explosión punk, aparecieron cinco tipos a escala musical que parecían estar locos... La música, ¿era música?, provocó a los fans de la música tradicional con sonidos que usaban notas individuales como pajitas en un juego de pajitas. Todo parecía aleatorio y casual. Aunque la banda tuvo algunos éxitos menores en la radio algunos años después, Devo nunca intentó hacerse amigo de la industria musical ni de los fans de la música. Devo era y sigue siendo un incordio en lugar de ser el favorito de todos. ¡No son hombres!. Devo ofrecen en este debut su versión del punk y eso acaba siendo algo digno de celebrar, en su cerebro, este estilo es un puro jolgorio, lleno de humor absurdo y con la libertad como motor y objetivo. No es de extrañar, por tanto, que les salga un estreno espectacular preñado de un rock bastardo entre el arte y la boutade, falsamente insustancial y donde no dejan nada a la casualidad. No, contrariamente a lo que parece, esta obra está más que planificada, como los movimientos robóticos del grupo en el escenario, como sus trajes futuristas, sus miradas perdidas y toda esa parafernalia actoral que trata de hacerlos pasar por mongoloides, tal y como reza uno de sus grandes temas. Nada más lejos de la realidad. Devo es un grupo con mucha chicha, con un sonido propio y a prueba de bomba y con una personalidad fascinante. No es de extrañar que Brian Eno y David Bowie se fijaran en ellos y colaboraran para producir este trabajo. La mano de Eno es la que destaca, Bowie tuvo una aportación más testimonial. Aun así, no se puede decir que el genio de Suffolk tuviera libertad total para meter sus zarpas en las canciones de los norteamericanos. Como digo, tenían las ideas muy claras y se resistieron con uñas y dientes para impedir que pervirtieran su sonido y su personalidad. El ex-Roxy Music sólo pudo meter unos pocos teclados, poco más. Lo demás lo pusieron los de Akron y su rock anguloso entre el krautrock, el noise-pop y la escuela de arte. Las canciones están impregnadas de la desilusionada ética del cinturón industrial que también impregnaba a compatriotas de Ohio como Pere Ubu: "Mongoloid" (se advierte la nomenclatura políticamente incorrecta) contaba la historia de un "spud" poco conocido que logró pasar desapercibido en el mundo heterosexual porque "llevaba sombrero y tenía trabajo". La trama se impulsaba con scratches de guitarra y percusión entrecortada, sin mucho para mantener el ritmo a la antigua usanza. De igual manera, "Smart Patrol", probablemente el tema más reglamentado, casi militarista, del álbum, encontró a Mothersbaugh abrazando la vida más allá de Devo: una vida de ser un tipo común y corriente que trabajaba sin descanso para "meter los postes en los agujeros". 

Hay mucha angustia de trabajador de fábrica en estos 31 minutos cortos y agudos, pero también hay una buena dosis de psicodrama. Los freudianos sin duda se divertirán con "Uncontrollable Urge", una oda hiperrápida a una combinación de frustración sexual y liberación onanista, ya sea por la emocionante introducción o por el compromiso frenético en la voz de Mark, esos primeros versos me hacen gritar, reír y ponerme a tope. El comienzo de "Uncontrollable Urge" es uno de mis pasajes iniciales favoritos, una obra maestra de tensión y liberación: una experiencia verdaderamente emocionante, en "Uncontrollable Urge", Devo se consolida como una banda espectacular. La canción cambia de tempo varias veces, alternando ritmos a doble compás con golpes a compás regular y bajando a la mitad de la velocidad en las primeras líneas del estribillo. Los frecuentes rellenos de batería de Alan Myers, que anuncian un próximo cambio rítmico, te mantienen en vilo, pero cuando te detienes y piensas en lo que acaba de pasar, te das cuenta de que se trata de una banda increíblemente sólida con un dominio del ritmo excepcional. El juego de llamadas y respuestas del estribillo se disuelve en una cascada de coros armónicos bastante impactantes, que le dan a la canción un agradable toque melódico, "Uncontrollable Urge" es una experiencia frenéticamente adictiva.


sábado, 31 de mayo de 2025

1612.- Tratado de impaciencia Nº 10 - Joaquín Sabina



1612 - Joaquín Sabina - Tratado de impaciencia Nº 10

Tratado de impaciencia Nº 10 es una de las canciones más representativas del primer Sabina, aquel que en 1978 daba sus primeros pasos en la música con el disco Inventario. En esta obra inicial, el cantautor andaluz todavía no había abrazado del todo el tono urbano, canalla e irónico que lo haría famoso más tarde. Por el contrario, aquí se muestra más cercano a la canción de autor tradicional, con una fuerte carga poética, introspectiva y melancólica.

La canción es, como sugiere su título, un ejercicio confesional sobre la espera, la ansiedad y el amor que desespera. Sabina articula un discurso donde la ausencia del ser amado se convierte en una tortura cotidiana. El "tratado" no es académico ni estructurado, sino visceral: una sucesión de escenas y emociones que exponen la fragilidad de quien ama con impaciencia, con dependencia y con dudas.

Musicalmente, el tema es sobrio y delicado. El acompañamiento acústico —guitarra y arreglos mínimos— sirve como telón de fondo perfecto para una letra que lo domina todo. Sabina canta con una voz más clara que en sus discos posteriores, pero ya deja entrever ese tono dolido, irónico y sincero que se volverá su marca registrada.

La letra destaca por su sinceridad cruda y su uso poético del lenguaje: “No soporto esta cama sin ti, sin nosotros”, dice, y condensa en una frase el vacío emocional que atraviesa el protagonista. A lo largo de la canción, aparecen imágenes que reflejan ese vaivén de emociones propias de una relación intensa, donde el deseo se mezcla con la duda, la necesidad con la rabia, la ternura con la frustración.

En Inventario, Sabina aún no se convierte en el cronista de bares y madrugadas, pero ya se vislumbra su enorme talento como letrista. En “Tratado de impaciencia Nº 10” hay un joven poeta que escribe desde la honestidad emocional, sin adornos superfluos ni poses impostadas. Es una canción íntima, casi como una carta que nunca se envía, o una plegaria dicha en voz baja a una persona que ya no está.

Este tema es una muestra temprana del poder lírico de Sabina, una joya discreta que emociona por su autenticidad y por la forma en que retrata el amor no como ideal romántico, sino como una forma de impaciencia perpetua.

Daniel 
Instagram storyboy 

viernes, 30 de mayo de 2025

Disco de la semana 432: Superunknown - Soundgarden

 


Superunknown es el cuarto álbum de larga duración de Soundgarden. El grupo fue, de hecho, uno de los referentes de la escena grunge de Seattle, ya que existía desde mediados de los 80, este álbum terminó siendo su apogeo comercial, y llegó unos años después que otras bandas grunge que eran, de hecho, varios años más jóvenes. Soundgarden siempre ha sido una banda a la que es difícil ponerle un sello. Se mueven en una delgada línea entre el hard rock y el heavy metal. Su segundo álbum, Louder than Love, se siente como un híbrido entre Zeppelin y Sabbath. Creo que la razón por la que me he encariñado tanto con este disco es porque es el álbum donde realmente encontraron un sonido propio. Sigo pensando que, de los cuatro grandes grupos grunge, Soundgarden fue, sin duda, el más singular. Se inclinaron más hacia afinaciones y compases poco convencionales, mientras que la magnífica composición de Chris Cornell pudo haber alcanzado su máximo esplendor en esa época. Cornell siempre pareció ser la principal fuerza creativa de la banda, pero con este lanzamiento tomó las riendas aún más. El álbum en el que el grunge tomó tanta presencia que algunos consideran que ni siquiera es metal alternativo ni grunge, sino solo grunge, incluso cuando la gran mayoría de las canciones muestran ser algún tipo de metal alternativo. Aun así, el grunge es el género principal del álbum y, por lo tanto, debería ser el foco principal. Soundgarden sin duda publicó el mejor álbum de estudio de grunge. Tristemente, o afortunadamente (dependiendo de cómo lo veas), Nirvana lanzó su legendario álbum MTV Unplugged el mismo año. Pero los logros que este álbum trajo a la mesa lo convierten en un álbum esencial incluso 30 años después.

Desde el principio, Let Me Drown inculcó todo el conocimiento de un grupo entonces en la cima: la potente y melodiosa voz de Cornell, llena de soul, riffs potentes y una sección rítmica superior. Con un compás de 5/4 (aunque la banda, la cumbre del genio puro, afirmaba no saber ni siquiera teoría musical y lanzó instintivamente este género de riffs extremadamente raros, a menudo surgidos de la mente de Cornell, lejos de limitarse a las baladas), Cornell describió la letra de la canción como "arrastrarse de vuelta al útero para morir". Tiene un estribillo genial que aprovecha al máximo los registros agudos y graves de Cornell. My Wave es otro tema magistral que muestra a una banda al unísono, con una batería monumental de jazz/hard rock, un bajo sinuoso, ricos efectos de guitarra (wah-wah, abundantes solos psicodélicos) y la majestuosidad de Cornell y sus letras asertivas pero abiertas, que las convierten tanto en un elogio a la combatividad como en una crítica al éxito a toda costa (esta dualidad es el tema central del acertadamente llamado y contradictorio Superunknown), ademas tiene uno de los riffs de introducción más divertidos del disco. Definitivamente suena un poco a sencillo, pero descubrí que incluso las canciones más orientadas a los éxitos de este álbum no le hacen ningún favor a nadie. En cuanto a la letra, probablemente sea una de las más simples, pero funciona, sobre todo cuando eres joven, todavía me identifico con ella. Hay momentos en los que realmente no te importa lo que hagan los demás, siempre y cuando te dejen en paz. Fell on Black Days, lamentablemente hace honor a su nombre hoy, es la canción de Soundgarden que más he escuchado, la que, a los veinte años, me hizo reconocer definitivamente el talento de la banda, aunque antes me había limitado a apreciar algunos sencillos. Sobre unos acordes potentes notablemente obvios —que algunos compararon, con distintos grados de aprensión, con Nirvana— Cornell ofrece la balada oscura y potente definitiva: un texto de depresión combatida, una línea vocal lánguida y sobriamente elegante, un estribillo desgarrador ("¿Cómo podría ser feliz de que este pudiera ser mi destino?"), un truco de guitarra oriental, y Cameron dándolo todo (relanzando la canción regularmente con un relleno perfecto). Perfecta, es una de las mejores letras de Cornell, después de todos estos años, sigue siendo una canción a la que recurro a menudo cuando me siento desanimado. Entre las canciones mas pesadas ​​del álbum, Mailman inevitablemente ocupa un lugar destacado, a medio camino entre Black Sabbath y Pantera, confiados en su potencia, Soundgarden teje una red hipnótica: la voz de Cornell es inicialmente etérea, contrastando con la pesadez de la guitarra de Thayil, quien no duda en ofrecer un solo dantesco mientras el primero sigue cantando (una de las especialidades de la banda y, que yo sepa, una idea bastante innovadora para la época), antes de intensificarse a medida que se revelan diversos arreglos psicodélicos. El tema homónimo es el más directo, en Superunknown la guitarra abraza un hard rock y una psicodelia oriental totalmente conquistadora, el estribillo, a pleno pulmón, retoma el coro: "Alive in the Superunknown", un auténtico himno generacional. En esta etapa, Superunknown acumula así cinco temas definitivos, inmaculados, coherentes y, sin embargo, basados ​​en patrones muy diferentes.


Superunknown es el primer álbum de Soundgarden donde la influencia de The Beatles es evidente (así sin anestesia) y es que Head Down es el primer y mas claro ejemplo de ello. Esta canción, compuesta íntegramente por el bajista Ben Shepherd, tiene un gran toque psicodélico. Es una de las más largas del álbum y, en mi opinión, una de las más subestimadas, permite descansar y prefigura lo que escucharán en el siguiente álbum, Down on the Upside. Cantada con más suavidad, con una fuerte influencia de la psicodelia oriental y rozando el folk-rock ligeramente hippie con su guitarra acústica, ofrece un bienvenido descanso en medio de un álbum que quizás corría el riesgo de recargarse. No presentaré Black Hole Sun, el megaéxito mundial del grupo. Una balada apocalíptica bastante peculiar, pero lamentablemente uno de los temas más flojos de la banda, y un triste recordatorio de que durante los gloriosos 90, las bandas de rock a menudo dependían de las baladas para alcanzar el mainstream. Un hito generacional, como sea que lo llamemos, eso es lo que dice, es la canción que define a Soundgarden, como muchas de las canciones que definen a Soundgarden, Black Hole Sun no representa a la perfección el sonido esencial de Soundgarden. El toque psicodélico permanece muy presente en esta canción y es bastante famosa por el psicodélico video que la acompaña. Otro sencillo, Spoonman, tiene un enfoque muy diferente: un riff zeppeliniano al estilo de "Whole Lotta Love", hip-pegadizo, percusión variada y ruidos de cuchara para infundir una especie de locura, antes de que la sección rítmica no haga locuras y se beneficie de deslizarse por una de las montañas más efectivas que se encuentran a medio camino. Drogas, suicidio, acordes de alienación al son del hard rock desenfrenado. La música de Spoonman se remonta a la contribución de Chris Cornell a la película Singles, estrenada en 1992. Puedes escuchar la parte instrumental de lo que se convertiría en Spoonman en la película. La canción hace referencia a un artista callejero llamado Artis the Spoonman que actuó en Seattle. Con Limo Wreck, Superunknown toma un giro más vertiginoso, más cuaresmal, más sombrío, más melancólico. Sin excepción, se pueden trasladar al lugar de la creacion: ritmos asimétricos, arpegios retorcidos, armonías de guitarra o el arte de crear un sonido ambiental, es otra de las canciones de este álbum que merece un poco más de atención. Las letras de Cornell critican la avaricia y los excesos y es una de las mejores interpretaciones vocales de Cornell en el álbum. Hay un cierto resurgimiento del bajo en la introducción de The Day I Tried to Live, que también desemboca rápidamente en impredecibles convulsiones rítmicas. Potente, y otra prueba de la impecable configuración rítmica: Cameron es claramente uno de los mejores bateristas de rock, y con demasiada frecuencia se le pasa por alto. Cualquier persona con un mínimo de ansiedad puede reconocerse en la letra de esta canción. A menudo se la descarta como una canción negativa, pero en realidad tiene una perspectiva mucho más positiva de la que la gente parece percibir. A veces, el título simplemente lleva a la gente por el camino equivocado y no miran más allá. Puede que este personaje no haya tenido éxito en su búsqueda de la "vida", pero eso no significa que no lo intente en otra ocasión. 


Kickstand es un tributo a MC5 que Soundgarden toca, en todos los sentidos, es el más grave del álbum, una canción punk un poco rápida que podría considerarse relleno, pero siempre me ha gustado mucho. Con un minuto y medio, solía ponerla sola cuando necesitaba un impulso de energía. Fresh Tendrils, un tema doble y discretamente otra pieza fabulosa. Psique copla, estribillo luminoso, arreglos orientales, Cornell magistral. Tiene uno de los compases más extraños del álbum y un riff de introducción muy potente. Cameron contribuyó a la mayor parte de la canción. En 4th of July, que no es precisamente un himno patriótico, Soundgarden inició un riff que los Melvins de Bullhead no habrían rechazado (y Cameron también toca como Dale Crover, un break potente, un contratiempo principal), lento, pesado, macizo, lento. Una canción pesimista, supuestamente escrita sobre un viaje de ácido "en algún momento cercano al 4 de julio". Aunque no quedan sencillos para el final del álbum, hay mucho oro en el último tercio. Half también es una especie de motivación psíquica oriental. Claramente no es la cumbre del álbum, pero es una forma suave de cerrarlo antes del canto del cisne, Like Suicide, musicalmente más ligera de lo que su título podría sugerir, con su arpegio flotante y su línea vocal enérgica. Supuestamente Chris Cornell la compuso después de tener que matar a un pájaro herido con un ladrillo para acabar con su sufrimiento. Es una gran despedida para un álbum que aborda tantos temas personales como la ira, el aislamiento y la soledad.

La noticia del suicidio de Chris Cornell en 2017 me destrozó por completo. Siempre será uno de mis artistas favoritos. Obviamente, el hombre tuvo muchas dificultades, y este álbum es sin duda un vistazo a lo que pudo haber sido su psique. Superunknown es el disco más experimental de Soundgarden. Es un poco largo, pero nunca me pareció largo. Down on the Upside seguía siendo un buen álbum, pero se notaba que intentaban recuperar la magia. Superunknown debutó en el número uno del Hot 100 y tanto Spoonman como Black Hole Son ganaron premios Grammy. La victoria de Spoonman fue en la categoría de heavy metal, sobre la que Cornell obviamente bromeó en el podio: "No nos iremos de este escenario hasta que alguien nos diga que somos heavy metal". Recomiendo este álbum sin reservas si nunca lo has escuchado. Para mí, incluso más que Badmotorfinger. Esta es la obra maestra de Soundgarden. Es una inmersión profunda en las inquietantes profundidades de la depresión, el aislamiento, la soledad y la ira, a la vez que cuenta con suficientes canciones alegres y divertidas como para no resultar tan aterrador como sus colegas de Alice in Chains. Es el álbum grunge que recomendaría a quienes buscan algo más del género y, en general, es uno de mis álbumes favoritos de los 90.


1611.- Don't Look Back - Boston

 

Don't Look Back, Boston



      En 1978, la banda estadounidense de rock Boston lanzó su segundo álbum, Don’t Look Back. Incluída en este disco, se encuentra la canción homónima que da título al mismo.  Escrita por el líder, guitarrista y principal compositor de la banda, Tom Scholz, se convirtió en uno de los mayores éxitos de Boston.

Don’t Look Back fue la última canción escrita y grabada para el álbum homónimo, el    cual fue publicado el 2 de agosto de 1978 bajo el sello Epic Records. Según Tom Scholz, que aparte de ser autodidacta era ingeniero graduado del MIT, "la canción surgió de un momento de inspiración en el que todo encajó”Scholz no grabó un demo previa, sino que llevó directamente al estudio los acordes, la melodía y el arreglo, plasmándolos en la cinta maestra. Este enfoque espontáneo capturó el sonido característico de Boston: una combinación de guitarras potentes, producción impecable y unas grandes melodías.

El tema fue interpretado principalmente por Scholz, quien tocó la mayoría de los instrumentos, incluyendo las guitarras en las secciones de coro y partes intermedias, y el bajo, con una breve participación del bajista Fran Sheehan en algunas notas. El guitarrista Barry Goudreau, por su parte, se destacó con los solos de guitarra en la introducción y el cierre, los cuales Scholz elogió por su virtuosismo. La voz principal y los coros estuvieron a cargo de Brad Delp.

Don’t Look Back es un ejemplo perfecto del estilo de Boston, una mezcla de “producción prístina, guitarras orquestales gigantescas y voces estupendas”. La canción abre con un riff de guitarra distorsionado, creado con dispositivos diseñados por Scholz, quien se enorgullecía de no usar sintetizadores en el álbum. La canción destaca, por una parte por la poderosa voz de Brad Delp, y por otra parte, la línea de bajo melódica y la batería sólida, que proporcionan una base rítmica sólida y robusta, mientras que los “riffs abrasadores” y los pasajes melódicos equilibran los momentos de hard rock con momentos más suaves, especialmente en una pausa instrumental alrededor de los 3 minutos. 

Don’t Look Back es un canto a la superación y a vivir el presente sin aferrarse al pasado. Frases como “Don’t look back, a new day is breakin’” y “The road is callin’, today is the day” transmiten un mensaje de renovación y esperanza. La canción trata sobre mirar hacia adelante y aprovechar al máximo el tiempo en la Tierra, una idea que conecta con audiencias de todas las generaciones. Este mensaje universal, combinado con su energía rockera, hizo que el tema se convirtiera en un favorito en la radio y en un clásico del rock. El sencillo alcanzó el puesto número 4 en la lista estadounidense Billboard Hot 100 en octubre de 1978, consolidándose como uno de los mayores éxitos de Boston. Sin embargo, Scholz expresó su descontento con la presión de la compañía discográfica Epic Records para lanzar el álbum antes de que estuviera completamente listo, lo que resultó en un disco que él consideraba “ridículamente corto”. Esta premura marcó el inicio de una tensa relación con la discográfica que duró ocho años.