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| Fool For Your Loving, Whitesnake |
En 1980 Whitesnake publica Ready An' Willing. Este álbum es e tercer disco de estudio de la banda de Coverdale. Un disco que continuaba con el éxito pogresivo de la banda en Reino Unido y Europa. El disco contiene uno de los temas más importantes en la historia de la banda, Fool For Your Loving, primer sencillo del grupo, y con el que consiguieron un gran éxito en Reino Unido y buenas cifras también en Estados Unidos. Este fue el primer disco de la banda en conseguir entrar en la lista estadounidense Billboard 200, y en conseguir también el Disco de Oro en Reino Unido. Dentro del vasto catálogo de Whitesnake, pocas canciones condensan tan bien la esencia cambiante de la banda como esta canción. Publicada originalmente en 1980 en Ready an’ Willing, la pieza se sitúa en un momento crucial, la etapa en la que el grupo de David Coverdale dejaba atrás el rock británico de raíces blues para adentrarse, casi sin darse cuenta, en un terreno más musculoso y orientado al hard rock que dominaría la década siguiente. El resultado fue un tema que a día de hoy sigue sonando tan honesto como poderoso.
Musicalmente, la canción es un puente entre dos mundos, pues tiene ese ADN blusero que tan bie sabía explotar el grupo. Ssegún ha contado la propia banda en entrevistas, la composición nació con la intención de ofrecérsela a B.B. King, lo que explica su estructura clásica, su fraseo vocal cálido y ese riff que respira pentatónicas con naturalidad. Micky Moody y Bernie Marsden construyen unas líneas de guitarra que sostienen un groove firme, elegante, casi sensual. La producción de Martin Birch, un nombre clave en la historia del rock británico, es esencial, pues eleva el tema a la categoría de excelso, y la presencia de Ian Paice a la batería aporta un swing inconfundible, más cercano al rock setentero que al metal que dominaría la MTV años después.
La letra es directa, inmediatamente golpea y deja huella con fuerza. La canción nació en un momento personal turbulento para Coverdale: la ruptura de su primer matrimonio. Él mismo ha reconocido que tanto esta canción como Don’t Break My Heart Again surgieron de ese proceso emocional, de una relación que se había desgastado hasta el límite. La letra no se recrea en el victimismo; al contrario, es un ejercicio de claridad emocional. El narrador admite haber sido “tonto por tu amor”, alguien que ha dado más de lo que recibía, pero lo hace desde un lugar de lucidez, casi de renacimiento. Es una canción sobre el desengaño, sí, pero también sobre la recuperación del propio valor. Esa mezcla de vulnerabilidad y determinación es uno de los sellos más reconocibles de Coverdale como letrista. La interpretación vocal refuerza esa dualidad. Coverdale canta con un equilibrio perfecto entre fuerza y calidez, sin caer en la grandilocuencia que caracterizaría su estilo en la segunda mitad de los 80. Aquí su voz suena terrenal, humana, cargada de matices soul heredados de sus años en Deep Purple.
La historia de la canción, sin embargo, no termina en 1980. Nueve años después, Whitesnake decidió regrabarla para Slip of the Tongue, en plena era del glam metal. El contraste entre ambas versiones es casi un estudio de caso sobre cómo cambia una banda (y un género) con el tiempo. La regrabación de 1989 es más rápida y más contundente, y Steve Vai, que entró en el proyecto sustituyendo a Adrian Vandenberg por lesión, transformó el tema con su virtuosismo característico. La producción es más pulida y la voz de Coverdale tiene un tono más agresivo, acorde con la estética del momento.

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