Hablar de Radio Futura no es solo hablar de una banda, sino del momento exacto en que el pop español decidió dejar de copiar lo de fuera para inventar algo propio. Fueron los arquitectos sonoros de "La Movida", pero con una sofisticación que los ponía en otra liga. A finales de los 70, Herminio Molero, un artista plástico y entusiasta de los sintetizadores, buscaba formar un grupo que uniera el arte de vanguardia con el pop, tras poner varios anuncios, reclutó a unos jovencísimos hermanos Auserón (Santiago en la voz y Luis en el bajo) y a Enrique Sierra, que venía de los míticos Kaka de Luxe. En sus inicios el estilo que tenían por bandera era el Tecnopop, los hermanos Auserón y Enrique Sierra sentían que ese estilo ligero no los representaba, ellos querían algo más profundo, crudo y con raíces, el problema se multiplico con la salida de su primer álbum, "Música Moderna", que fue un éxito fulminante gracias a "Enamorado de la moda juvenil", sin embargo, ese exito fue agridulce, la discográfica (Hispavox) los vendía como un producto para adolescentes (estilo "fan-magazine"). Tras el éxito inicial, la banda rompió con Herminio Molero y con su mánager, se quedaron solos, sin dinero y en medio de pleitos legales. Fue un periodo de "resistencia" donde se dedicaron a ensayar ocho horas diarias en un local de la calle Leganitos de Madrid, fue aquí donde Radio Futura se convirtió en la banda que hoy recordamos: abandonaron los sintetizadores juguetones por un sonido de guitarras afiladas y letras con una carga literaria inédita en el pop español.
Pero aunque les pese "Música Moderna" es un disco fascinante, no solo por sus canciones, sino por lo que representó: el choque entre la industria musical de la vieja guardia y unos jóvenes que querían dinamitarlo todo. A diferencia del rock urbano que dominaba España, este disco sonaba a frescura, sintetizadores y cajas de ritmos. Influenciados por grupos como The B-52's, Talking Heads o The Clash, Radio Futura facturó un sonido limpio y bailable que contrastaba con la suciedad del punk previo, el disco es una ráfaga de hits cortos (apenas dura 30 minutos) que se convirtieron en himnos instantáneos donde además de la canción de la que vamos a hablar podemos escuchar "Divina", una versión del tema de T. Rex (Ballrooms of Mars), que demostraba su buen gusto y su conexión con el glam rock o "Interferencias", un tema más oscuro y experimental que ya daba pistas de hacia dónde querían ir realmente los hermanos Auserón.
Aunque Enamorado de la moda juvenil de Radio Futura, no es mi canción preferida, ni de la época ni del grupo, si creo que esta canción representa lo que tras la recuperación de la democracia aconteció en nuestras vidas. Es el himno por excelencia de 1980, una explosión de optimismo que, curiosamente, terminó convirtiéndose en una especie de "jaula de oro" para el grupo. La canción capturó el espíritu de una juventud que salía de la grisura del franquismo y descubría el placer de la estética. Habla de las tiendas de ropa, de los escaparates y de una ciudad (Madrid) que se estaba transformando. Musicalmente, es una pieza de New Wave de manual, el sintetizador es el protagonista absoluto, pegadizo y brillante, la voz de Santiago Auserón suena mucho más "pop" y limpia que el estilo desgarrado y profundo que adoptaría años después y la estructura, es la de un pop perfecto de tres minutos diseñado para la radio, algo que funcionó tan bien que la canción llegó al número 1 de Los 40 Principales.
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