domingo, 19 de abril de 2026
1935 - Rapture - Blondie
sábado, 18 de abril de 2026
1934 - The tide is high - Blondie
viernes, 17 de abril de 2026
1933.- When U were mine - Prince
El disco "Dirty Mind" (1980) de Prince fue una auténtica muestra de "Rock and Roll revolucionario" para la crítica del momento, sorprendida e impresionada a partes iguales por la transformación y el desafío que el álbum suponía con respecto a sus dos discos anteriores, en los que parecía querer sonar más cercano a Stevie Wonder y a los grandes del soul y el funk de los años sesenta y setenta.
A lo largo y ancho del disco, Prince despliega su mente sucia y relata explícitamente sus éxitos y fracasos sexuales, en encuentros con mujeres sexualmente liberadas del mundillo del "Uptown" de Minneapolis, pero es especialmente en When you were mine dónde los sentimientos del personaje ahondan más allá del sexo, para hablar del dolor por la pérdida amorosa, reconociendo quererla incluso "más de lo que lo hacía cuando eras mía", con un inquietante tono voyeurista y enfermizo ("Ahora paso mi tiempo siguiéndole a él cada vez que te ve").
Musicalmente es el mejor tema del disco, con la guitarra de Prince emulando a T. Rex. Sin embargo, y quién sabe si jugando a la confusión o al despiste, Prince declararía que se le ocurrió la canción en una habitación de hotel en Birmingham (Reino Unido), mientras escuchaba a John Lennon. Igualmente sorprendente fue la comparación que hizo Robert Christgau, que tras escucharlo declaró que después de aquello "Jagger tendría que envainársela e irse para casa". Ese comentario llegó a oídos del propio Jagger, que acudió a un concierto de Prince y acabo ofreciéndole telonear a los Rolling Stones, una iniciativa que no salió bien por la violenta reacción de un público demasiado cerrado ante la provocación de un tipo en calzoncillos y gabardina, cantando en falsete temas como "When U were mine".
jueves, 16 de abril de 2026
1932.- Dirty Mind - Prince

Tras los dos primeros álbumes de estudio ("For You" en 1978 y "Prince" en 1979), en los que básicamente había trabajado solo, Prince formó en 1980 una banda de apoyo para salir de gira y ensayar nuevas canciones, formada por músicos de la emergente escena musical de Minneapolis. Eso influyó en el origen de las canciones, que antes surgían y se trabajaban en soledad, y ahora nacían también de las sesiones de ensayo e improvisación con la banda. Matt Fink, que formaría después parte de The Revolution como el "Dr. Fink", improvisó un solo de teclado que dejó impresionado a Prince durante una de esas sesiones.
Al marcharse los músicos, Prince siguió trabajando en el tema, y al día siguiente estaba lista la maqueta de Dirty Mind, la canción que daría título a su tercer álbum de estudio, y que marcaría la línea musical del resto del disco. Reconociendo la aportación de Fink, Prince reservó el solo de teclado de la versión final para que el músico la interpretara, dentro de una canción en la que, a excepción de esos teclados y de unos coros de Lisa Coleman, Prince se encargó del resto de la totalidad de las voces y los instrumentos.
Dirty Mind es un gran ejemplo de la increíble metamorfosis de Prince, cambiando del virtuoso pero tierno adolescente de los primeros dos discos, al lascivo y provocador artista que confesaba tener una mente sucia y lujuriosa, con una letra explícita y provocadora en la que el protagonista detalla todo lo que le gustaría hacer con una chica en el asiento de atrás del coche de su padre, y un sonido más rudo y casi "maquetero", con una base musical de teclados y guitarras a lo T. Rex.
miércoles, 15 de abril de 2026
1931.- Bruce Springsteen - The River
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| The River, Bruce Springsteen |
martes, 14 de abril de 2026
1930 - Can You Feel It - The Jackson 5
Can You Feel It - The Jackson 5
“Can You Feel It” es una de esas canciones que trascienden su época para convertirse en un manifiesto emocional. Publicada en 1981 dentro del álbum Triumph de The Jackson 5 (ya en su etapa como The Jacksons), la canción representa una evolución clara respecto a sus años iniciales en Motown: aquí hay más control creativo, un sonido más maduro y una ambición artística que va mucho más allá del pop juvenil.
Desde los primeros segundos, el tema se construye sobre una base rítmica potente, casi hipnótica, que mezcla elementos de funk, soul y disco tardío. La línea de bajo es envolvente, mientras que los arreglos orquestales —con cuerdas expansivas y metales brillantes— aportan una sensación de grandeza casi cinematográfica. No es casual: la canción fue concebida como una experiencia total, tanto sonora como conceptual.
La voz de Michael Jackson se convierte en el eje emocional del tema. A diferencia de otras interpretaciones más íntimas, aquí su entrega es expansiva, casi predicadora, como si estuviera liderando una celebración colectiva. Su interpretación no busca solo emocionar, sino convocar. Hay una energía contagiosa en cada frase, reforzada por los coros de sus hermanos, que funcionan como un eco comunitario.
Líricamente, “Can You Feel It” es un himno a la unidad y la empatía. En plena Guerra Fría, con tensiones globales y cambios sociales profundos, la canción propone una visión optimista: la posibilidad de un mundo conectado a través del amor y la comprensión. No hay cinismo, sino una convicción casi utópica. Frases como “All the colors of the world should be loving each other wholeheartedly” resumen ese espíritu inclusivo que, décadas después, sigue resonando.
El videoclip, por su parte, refuerza esta ambición. Con una estética futurista y efectos especiales innovadores para la época, presenta a los hermanos Jackson como figuras casi cósmicas, enviando un mensaje de armonía al mundo. Fue una producción costosa y adelantada a su tiempo, anticipando el tipo de narrativa visual que más tarde dominaría la era de la MTV.
En perspectiva, “Can You Feel It” no solo es una gran canción, sino un punto de inflexión. Marca el camino hacia el fenómeno global que sería Michael Jackson en solitario, pero también demuestra la capacidad del grupo para reinventarse sin perder su esencia. Es un tema que invita a moverse, sí, pero también a reflexionar y, sobre todo, a sentir. Porque, al final, esa es la pregunta que plantea: ¿puedes sentirlo?
Daniel
Instagram storyboy
lunes, 13 de abril de 2026
1929.- Reward - The Teardrop Explodes
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| Reward, The Teardrop Explodes |
A comienzos de los años ochenta, Liverpool parecía vivir una segunda juventud musical. Tras el derrumbe del punk, la ciudad se convirtió en un territorio fértil para una nueva generación que mezclaba el post‑punk con un renovado interés por la psicodelia sesentera. En este contexto muscial surgió The Teardrop Explodes, una banda que parecía existir en un punto intermedio entre la disciplina marcial y el delirio visionario. Julian Cope, su líder, había absorbido tanto la estética del punk como la simbología psicodélica de Syd Barrett, y de esa mezcla nació un proyecto que nunca sonó del todo a su tiempo, pero que tampoco perteneció a ningún otro. El grupo llegó a su primer álbum, Kilimanjaro (1980), tras una sucesión de singles, cambios de formación y un pulso constante entre Cope y David Balfe, teclista, arreglista y fuerza centrífuga dentro del estudio. Grabado en Rockfield Studios bajo la supervisión de Balfe y Bill Drummond, el disco cristalizó la mezcla de neo‑psicodelia, pop expansivo y nervio post‑punk que ya se intuía en canciones como Sleeping Gas o Treason. La portada con las cebras frente al monte Kilimanjaro (incorporada en reediciones posteriores) terminó de fijar la estética del grupo, una imagen exótica, ligeramente absurda, pero cargada de una ambición que derribaba cualquier etiqueta.
Incluido en est álbum está Reward, publicada como single en enero de 1981 y convertida de inmediato en el mayor éxito de la banda. Aunque no formaba parte del Kilimanjaro original, su espíritu encaja perfectamente con el álbum, pues es la culminación de todo lo que The Teardrop Explodes venían insinuando. La canción comienza con una fanfarria de metales que parece anunciar un desfile triunfal, pero lo que llega después es más complejo, un bajo que avanza con una línea casi funk, una batería firme y tensa, unos teclados brillantes que abren espacios psicodélicos y, sobre todo, la voz de Cope, que entra con una mezcla de entusiasmo y sospecha. Es un tema que se mueve entre la celebración y la ansiedad, como si la euforia fuese un disfraz para algo más oscuro. La letra gira en torno a la frustración, las expectativas incumplidas y la sensación de perseguir recompensas que nunca terminan de materializarse. Cope canta como si estuviera atrapado en un ciclo de promesas vacías, intentando convencerse de que la fiesta es real. Ese contraste entre la exuberancia musical y la inquietud emocional es lo que convierte Reward en un clásico, una canción que parece celebrar algo que, en el fondo, no existe. Cope veía la canción como una especie de sátira involuntaria sobre la industria musical y sus falsas promesas, aunque él mismo admitía que muchas veces escribía desde impulsos más intuitivos que conceptuales.
Las biografías del grupo y los testimonios de la época coinciden en que la grabación de Reward estuvo marcada por tensiones internas. Balfe, cada vez más dominante en el estudio, empujaba hacia un sonido más pulido y accesible, mientras Cope oscilaba entre la ambición pop y un impulso más experimental. Esa fricción quedó impresa en Reward, sonando como el punto exacto en el que una banda está a punto de explotar, en todos los sentidos, pues poco después las tensiones terminaron fracturando la formación original, dejando a Cope en un territorio creativo cada vez más errático y fascinante.
domingo, 12 de abril de 2026
1928.- "De Do Do Do, De Da Da Da" - The Police

"De Do Do Do, De Da Da Da" es una de las canciones estrella del álbum "Zenyatta Mondatta" (1980) de la banda inglesa The Police, lanzada en 1980 como primer sencillo en el mercado estadounidense y como segundo sencillo promocional en el Reino Unido, tras la publicación de "Don't Stand So Close to Me". Tras ambos lanzamientos, "De Do Do Do, De Da Da Da" se convirtió en un gran éxito en ambos mercados, alcanzando el puesto n.º 5 en el Reino Unido y el n.º 10 en el "Billboard Hot 100" estadounidense.
sábado, 11 de abril de 2026
1927.- Killing Joke - Requiem

"Requiem" es uno de los temas más célebres de la banda inglesa de post-punk Killing Joke. La canción fue lanzada en septiembre de 1980 como segundo single del primer álbum de estudio del grupo, "Killing Joke" (1980), con la canción "Change" como cara B del sencillo en su versión de 7 pulgadas, y con el añadido en la cara B de la versión "maxisingle" de 12 pulgadas de una demo inicial de "Requiem".
lunes, 6 de abril de 2026
1922 - Once in a lifetime - Talking Heads
domingo, 5 de abril de 2026
1921. - Rat Race - The specials
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| Rat Race, The Specials |
En un 1980 que ya olía a desencanto, con el thatcherismo recién estrenado y las tensiones sociales marcando el pulso de las calles del Reino Unido, The Specials se marcaron un single que parecía escrito con tinta corrosiva: Rat Race. No fue simplemente otro éxito del sello 2 Tone, fue un recordatorio de que el ska británico podía bailar y morder al mismo tiempo. Publicada en mayo de dicho año, la canción irrumpió en las listas hasta alcanzar el número 5, pero su verdadero impacto se sintió en los pubs, en los campus y en cualquier rincón donde la juventud británica empezaba a sospechar que el futuro no estaba hecho para ellos. Rat Race suena como el sprint de una carrera, con una batería y un bajo que marcan el ritmo, y un piano que parece sacado de una película de espionaje. Ese detalle no es casual. Jerry Dammers, siempre atento a los códigos culturales, confesó que su línea de teclado estaba inspirada en una pieza del compositor John Barry para la película The Ipcress File. El resultado es un ska con aroma cinematográfico, casi noir, que envuelve a la canción en una tensión constante, como si algo estuviera a punto de estallar.
Y lo que estalla, por supuesto, es la letra. Roddy Radiation apuntó su pluma hacia un objetivo que conocía bien, los estudiantes de clase alta que, según él, pasaban tres años “jugando a ser bohemios” antes de heredar un puesto asegurado en la empresa familiar. En entrevistas de la época, la banda no se molestó en suavizar el mensaje: “They’re wasting everyone’s time, including their own” (Están haciendo perder el tiempo a todo el mundo, incluido el suyo propio), decía Terry Hall con su habitual frialdad. La canción funciona como un espejo deformante, pero no tanto como para que los aludidos no pudieran reconocerse. La crítica social de The Specials nunca fue panfletaria; siempre tuvo un filo irónico, casi teatral. Y esta canción lo demuestra con creces. El estribillo, ese mantra que repite que trabajar para la carrera de ratas es perder el tiempo, no es unvsermón, sino una amarga constatación. Es la voz de una generación que empezaba a entender que el sistema estaba amañado, que la movilidad social era un espejismo y que la meritocracia era un cuento para dormir a los ingenuos.
El videoclip reforzó esa mezcla de sátira y denuncia. Rodado en el Lanchester Polytechnic, muestra a cada miembro del grupo interpretando a un profesor arquetípico, desde el académico pedante hasta la directora autoritaria, encarnada por un Jerry Dammers disfrazado, lo que provocó la censura de la BBC. Era humor negro, sí, pero también un comentario sobre la rigidez de las instituciones educativas y su desconexión con la realidad social. Rat Race se grabó como sencillo acompañado de Rude Buoys Outa Jail, formando un 7” que hoy día es pieza de coleccionista. Curiosamente, el tema no entró en la edición británica del disco More Specials, aunque sí en la estadounidense, donde el sello buscaba un gancho más inmediato para presentar al grupo. Y lo cierto es que pocas canciones lograron mostrar tan bien el ADN de The Specials: un ritmo irresistible, una crítica afilada y una estética sonora que mezclaba Jamaica, Coventry y un toque de cine de espías.
sábado, 4 de abril de 2026
1920 - Don't Stand So Close to Me - The Police
jueves, 2 de abril de 2026
1918.- All I Do - Stevie Wonder
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| All I Do, Stevie Wonder |
En 1980, cuando Stevie Wonder publica Hotter Than July, el mundo del soul y el R&B vive un momento extraño, pues la era disco se apaga lentamente, el funk se vuelve más eléctrico y la radio empieza a llenarse de sintetizadores que anuncian una década nueva. En medio de ese paisaje cambiante, Wonder se sacó de la manga un disco con el que pretendí recordarnos que él lleva años marcando el paso. Grabado en Wonderland Studios, su propio santuario creativo, el disco tiene ese punto exacto donde la tecnología emergente se mezcla con la calidez humana de un músico que entiende el estudio como una extensión de su cuerpo. Hotter Than July es un álbum luminoso. Tiene el brillo del vinilo recién estrenado y la textura de una producción cuidada al detalle, capturada con el sistema digital PCM de Sony, que en aquel momento era poco menos que ciencia ficción. Escuchando el disco, tengo la sensación de que Stevie ha vuelto a casa, con canciones directas, ritmos redondos y melodías que se deslizan sin esfuerzo. Y entre ellas, agazapada, pero imposible de ignorar, se encuentra All I Do, una pieza que parece escrita para recordarnos que el soul también puede ser un susurro.
La historia del tema es un pequeño tesoro para los amantes de la Motown clásica. Stevie la compuso en los sesenta junto a Clarence Paul y Morris Broadnax, dos artesanos del famoso Sonido de Detroit. Tammi Terrell la grabó en 1966, pero la versión quedó archivada, como tantas joyas que la maquinaria del sello dejó dormir en cajones polvorientos. Quince años después, Wonder la rescata, la pule, la viste con un traje nuevo y la coloca en un álbum que respiraba modernidad, pero sin renunciar a sus raíces. La canción se mueve con la elegancia de un coche antiguo deslizándose por una avenida al atardecer. Los coros, interpretados por el mismísimo Michael Jackson, Eddie Levert, Walter Williams y Betty Wright, acompañan el suave ritmo de la canción y le dan otra dimensión, creando un ambiente íntimo donde la voz de Stevie puede moverse con total libertad. La presencia de Michael Jackson en los coros, justo en el momento en que Off the Wall lo estaba empujando hacia una nueva galaxia, estaba matemáticamene calculada. Escuchar su voz mezclada con la de Stevie es como ver dos épocas del pop negro estadounidense estrecharse la mano: la Motown que fue y el futuro que estaba a punto de explotar.
lunes, 30 de marzo de 2026
1915.- Master Blaster (Jammin') - Stevie Wonder

"Master Blaster (Jammin')" es uno de los temas clásicos más conocidos de Stevie Wonder, con la particularidad de que, al entrar en la década de los ochenta, el músico estadounidense se abrió a nuevos estilos en canciones como esta. Lanzada como el sencillo principal de su decimonoveno álbum de estudio, "Hotter than July (1980)", se caracteriza por su intenso ritmo reggae, en un claro homenaje a Bob Marley, máxima figura del género, que había sido telonero de Stevie Wonder en su gira por Estados Unidos de ese año, y gracias a eso había compartido escenario en algunas ocasiones durante la gira.
Los signos de esa inspiración y homenaje están por toda la canción, como la inclusión de la palabra "Jammin'" entre paréntesis en el título, en referencia a la canción "Jamming", incluida en el álbum "Exodus" (1977) de Bob Marley, o la mención al legendario músico jamaicano en la letra de la canción: "Marley's Hot on the box".
"Master Blaster (Jammin')" fue un gran éxito comercial en Estados Unidos, pasando siete semanas en el primer puesto de la lista de sencillos de R&B y el quinto puesto de la lista de sencillos pop del Billboard estadounidense en el otoño de 1980. En Europa también saboreó las mieles del éxito en el Reino Unido, donde alcanzó el segundo puesto de la lista de singles, y llegó hasta el primer puesto de las listas de ventas de Nueva Zelanda.
domingo, 29 de marzo de 2026
1914.- Scary Monsters (and Super Creeps) - David Bowie

Tras una serie de tres discos publicada entre 1977 y 1979 conocida como la "Trilogía Berlinesa", en los que experimentó con sonidos más europeos y vanguardistas que en discos anteriores, pero que no supusieron un gran éxito comercial, David Bowie enfocó su nuevo disco "Scary Monsters (and Super Creeps)" (1980) hacia terrenos más comerciales. Afortunadamente, el foco en la comercialidad y las ventas no hizo que las canciones del disco desmerecieran en calidad a las entregas anteriores, ni que perdieran su buena dosis del art rock, new wave y post punk de los temas más característicos del Bowie de finales de los setenta. Por ese motivo, el disco "Scary Monsters (and Super Creeps)" se consideró durante muchos años como el último de sus grandes discos antes de que, en uno de sus interminables giros estilísticos, abrazara durante los ochenta sonidos aún más comerciales y bailables.
sábado, 28 de marzo de 2026
1913 - Celebración - Kool & the Gang
viernes, 27 de marzo de 2026
1912 - Guilty - Barbra Streisand
jueves, 26 de marzo de 2026
1911.- It's No Game (Pt. 1) - David Bowie
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| It's No Game (Pt. 1), David Bowie |
David Bowie llevaba encima el peso de una década, cuando entró en los estudios The Power Station de Nueva York a principios de 1980, que había cambiado la música para siempre. Una década que él mismo había ayudado a moldear. La Trilogía de Berlín había sido un viaje hacia la abstracción, la electrónica y la introspección, pero también lo había dejado en un punto extraño: respetado, sí, pero con la sensación de que el público esperaba un nuevo giro. Y Bowie decidió que era el momento de afilar los colmillos. Scary Monsters (and Super Creeps) nació de esa necesidad de cerrar una etapa y abrir otra. Tony Visconti, su cómplice habitual, lo describió como un disco más “consciente”, más trabajado que los anteriores. No había improvisación berlinesa ni atmósferas nebulosas, aquí todo estaba medido, pero sin perder la electricidad. La banda base (Alomar, Murray y Davis) sonaban un motor perfectamente engrasado, y sobre ellos Bowie colocó a dos guitarristas que marcarían el tono del álbum: Chuck Hammer, con sus guitarras sintetizadas futuristas, y Robert Fripp, que entró al estudio como un vendaval dispuesto a dejar su sello en cada canción. El resultado fue un sonido que parecía anunciar los años 80 antes de que estos empezaran realmente: moderno, tenso y lleno de aristas.
Bowie decidió abrir el disco con It’s No Game (Pt. 1). La primera voz que escuchamos ni siquiera es la suya, sino la de Michi Hirota, actriz japonesa que recita una traducción de la letra con una calma inquietante. Es como si alguien estuviera leyendo un manifiesto en un idioma ajeno, mientras al fondo se encienden máquinas y se afilan cuchillos. Entonces entra Bowie gritando como si estuviera exorcizando algo que llevaba demasiado tiempo dentro. Su interpretación es una de las más viscerales de toda su carrera, su voz se quiebra, se tensa y se vuelve casi animal. Es un contraste brutal con la serenidad de Hirota. La guitarra de Robert Fripp es otro protagonista absoluto. Bowie le pidió que imaginara un duelo consigo mismo, y Fripp respondió con riffs que parecen cuchilladas: disonantes, afiladas, impredecibles. Bowie llegaba dispuesto a incendiar la nueva década.
La letra es un lamento furioso sobre la frustración social, la impotencia ante un sistema que se repite y la sensación de que nada cambia aunque lo intentemos. Bowie había coqueteado con la crítica social antes, pero aquí lo hace desde un lugar más emocional que político. Una de las curiosidades es que la canción tiene raíces en un tema que Bowie compuso en su adolescencia, Tired of My Life. Aquella pieza juvenil, casi un desahogo íntimo, se transformó décadas después en un estallido adulto de rabia y lucidez. Bowie reciclaba ideas antiguas no por falta de inspiración, sino porque sabía que algunas semillas necesitaban tiempo para florecer. La estructura del disco convierte a It’s No Game (Pt. 1) en algo más que una canción: es la primera mitad de un espejo. La Parte 2, que cierra el álbum, es su reverso resignado, casi derrotado. Si la primera parte es el grito, la segunda es el susurro después del agotamiento. Entre ambas se despliega todo el viaje emocional de Scary Monsters.
miércoles, 25 de marzo de 2026
1910 - Because You're Young - David Bowie
martes, 24 de marzo de 2026
1909.- Pongamos que hablo de Madrid - Joaquín Sabina
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En 1980 Joaquín Sabina estaba intentando forjarse una carrera como cantautor en la España de la transición, tras un período en el que estuvo viviendo en Londres, y de la publicación de un prescindible primer disco ("Inventario", 1978) que no apuntaba ningún destello de lo que después sería una brillante carrera musical. Sin embargo, en su segundo intento ("Malas Compañías", 1980) ya encontramos algunas de sus mejores canciones ("Qué demasiao", "Pasándolo bien") y dos piezas excelsas que se convertirían en auténticos himnos ("Calle Melancolía" y "Pongamos que hablo de Madrid").
Pongamos que hablo de Madrid, con letra de Sabina y melodía de Antonio Sánchez, retrata un Madrid costumbrista y cotidiano, cosmopolita y acelerado, con un punto triste y sórdido en la descripción de los personajes y las situaciones cotidianas que albergaba en los albores de los años ochenta. El Sabina recién llegado parece no encontrar salida en un micro mundo en el que "las niñas ya no quieren ser princesas, y a los niños les da por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra", un escenario oscuro y apocalíptico en el que "la muerte pasa en ambulancias blancas" y hay jeringuillas en los lavabos de los bares.
La carrera de Sabina comenzó a despegar con canciones como "Pongamos que hablo de Madrid", y el Sabina emigrante fue enamorándose poco a poco de la vida bohemia y colorida que encontró detrás de la ciudad oscura que le había recibido en un primer momento, y en la versión en directo del disco "Sabina y Viceversa" (1986) cambió los últimos versos de la canción para rendirse definitivamente a una ciudad que le había terminado calando hasta los huesos, convirtiendo el lúgubre y descarnado "Cuando la muerte venga a visitarme, que me lleven al sur dónde nací. Aquí no queda sitio para nadie..." en un sentido "Cuando la muerte venga a visitarme, no me despiertes, déjame dormir. Aquí he vivido, aquí quiero quedarme... Pongamos que hablo de Madrid".






