Cantante española de copla, flamenco y canción melódica. Su estilo, mezcla de referencias andaluzas, grandes orquestaciones y toques pop, caló en el gusto popular gracias a su dominio de la escena y a los matices de su voz, dúctil y potente al mismo tiempo. La constante presencia de su imagen en las revistas de actualidad fue sólo un reflejo de la admiración que despertaba entre el público. Rocío Jurado inició muy tempranamente su carrera como intérprete de flamenco. En 1961 debutó en un concurso organizado por Radio Nacional de España en Sevilla. Animada por los miembros del jurado, entre los que figuraban conocidas personalidades del momento, se trasladó a Madrid, y meses después fue contratada para intervenir en el espectáculo del cantaor Enrique Castellón Vargas (apodado El Príncipe Gitano), en el que también participaba como artista de primera fila Manolo Escobar. Con él recorrió los más diversos escenarios, recogiendo las enseñanzas que sólo el contacto directo con el público puede proporcionar. En 1967 debutó en el Teatro de la Zarzuela, de la mano de Rosita Ferrer, en el espectáculo Pasodobles. La tonadilla, estilo clave en las primeras etapas de su carrera, fue dando paso a otros géneros, mientras se ganaba la voluntad de un público que comenzaba a alejarse de los tópicos que siempre han mantenido la "canción española". Tras estrenar por su cuenta el espectáculo Rosa y aire, ganado ya el primer puesto entre las figuras de la música popular, comenzó a realizar constantes giras por Hispanoamérica, durante las cuales intervino en programas de televisión, y consiguió éxitos absolutos con álbumes como Un clavel (1971), Soy de España (1973) y Amor marinero (1977).
Como una ola, lanzada en 1980, no es solo una canción, es el monumento sonoro que terminó de consagrar a Rocío Jurado como "La Más Grande", compuesta por el prolífico Manuel Alejandro y Ana Magdalena, la obra es un prodigio de la narrativa sentimental que utiliza la fuerza de la naturaleza como una metáfora sobre la llegada y la devastación de un amor que rompe, en si la letra describe la irrupción de un sentimiento, como el amor, que no pide permiso y la metáfora central es perfecta: el amor llega con la frescura y la luz de una ola ("con su luz de sal y espuma"), pero termina revelando su capacidad destructiva al retirarse, pero ha que añadir para que esta pieza sea inmortal la progresión dramática que tanto se daba en las canciones melódicas de la época, ya que comienza de forma contenida, casi susurrada, estableciendo el escenario del encuentro pero a medida que avanza hacia el estribillo, la orquestación crece y la voz de Rocío se expande hasta alcanzar cotas de potencia inalcanzables para otros artistas de su época, hasta que llega al estribillo donde tenemos un estallido de energía donde la voz de la chipionera parece emular físicamente el golpe de una ola contra las rocas.
Como una ola transformó la balada romántica en español, en un momento en que la música en España buscaba modernizarse tras la Transición, esta canción logró unir la tradición del dramatismo folclórico con una producción pop orquestal de primer nivel. Se convirtió en un himno de empoderamiento vocal y emocional, y es que décadas antes de que en España fuera legal el matrimonio homosexual, en esa época en la que el feminismo no era una palabra estampada en las camisetas de los desfiles de moda, Rocío Jurado se declaraba “progay”, se rebelaba contra las preguntas sexistas y cantaba letras provocadoras, que jamás se habían escuchado en la voz de una mujer.
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