Alaska y los Pegamoides fue una de las bandas más revolucionarias
de la música española, erigiéndose como el motor fundamental de la célebre
Movida Madrileña a finales de los años 70 y principios de los 80. El grupo se
formó en 1979 en Madrid, tras la disolución de Kaka de Luxe, entre sus filas
contaba con talentos icónicos que redefinirían la cultura pop del país: la
carismática Alaska (Olvido Gara) en la voz, el brillante compositor Carlos
Berlanga, el versátil Nacho Canut, además de Eduardo Benavente y Ana Curra.
Esta combinación de personalidades creó un sonido único y una estética
provocadora y vanguardista, fuertemente influenciada por el punk, el glam rock
y la new wave británica que se desarrollaba en otros países en aquellos años. Musicalmente,
su trayectoria fue una evolución constante, pasaron del punk más gamberro y
directo a un pop sofisticado y oscuro, coqueteando incluso con el afterpunk y
el rock gótico. Su obra cumbre llegó en 1982 con el álbum Grandes Éxitos, un
título irónico para su único disco de estudio de larga duración, de este LP
emergió «Bailando», un éxito masivo con ritmos de música disco que se convirtió
en el himno indiscutible de una generación que buscaba sacudirse los grises
años de la dictadura a base de hedonismo, color y libertad. A pesar de su
enorme impacto, las tensiones internas y las diferentes visiones artísticas
provocaron su disolución en 1982, pero de sus cenizas nacieron dos proyectos
fundamentales: Dinarama (luego Alaska y Dinarama) y Parálisis Permanente.
Horror en el hipermercado no es solo una canción, es el acta
de nacimiento oficial del pop moderno en España y el pistoletazo de salida para
el fenómeno de la Movida Madrileña. Lanzado en 1980 por Hispavox, este tema fue
su sencillo debut de y supuso un shock cultural para un país que aún despertaba
de la seriedad de la Transición. Compuesta por Carlos Berlanga y Nacho Canut,
la canción es una genialidad de apenas dos minutos y medio que fusiona el
descaro del punk con la frescura de la new wave, su letra narra una delirante
historia de terror cotidiano y serie B: un secuestro violento perpetrado entre
las estanterías de un supermercado, con botes de mermelada y productos de
consumo como telón de fondo. Detrás de este humor negro y aparentemente
superficial se escondía una brillante metáfora de la época, los hipermercados
eran una novedad en la España de finales de los 70, símbolos de la llegada del
capitalismo salvaje y el consumo de masas, Los Pegamoides utilizaron este
escenario alienante para reírse del costumbrismo y de los miedos de la sociedad
burguesa, dándole la vuelta al concepto del terror gótico para llevarlo al
pasillo de los congelados. El impacto del sencillo fue inmediato y magnético,
en gran parte gracias a su producción. El tema incorporaba sintetizadores y
palmas que invitaban al baile, alejándose del rock sinfónico y de la canción de
autor que dominaban las radios. Además, la icónica portada diseñada por Costus
y la estética del grupo —con Alaska luciendo melena cardada, maquillaje extremo
y ropa de cuero— dinamitaron los cánones visuales del momento. Aunque
inicialmente las emisoras más conservadoras la miraron con recelo, la canción
se convirtió en un éxito underground que trepó rápidamente a las listas de
ventas. Fue la prueba de que la juventud española quería divertirse, provocar y
consumir un arte que no rindiera cuentas a la política del pasado.
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