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miércoles, 24 de junio de 2026

2001.- Wining - Santana

 

Wining, Santana


     La etapa en la que Santana grabó Zebop! es uno de esos momentos en que una banda veterana, curtida en mil escenarios, decidió mirarse al espejo y redefinir su sonido. A comienzos de los años 80, Carlos Santana y su grupo venían de una década marcada por la experimentación espiritual, los devaneos con el jazz‑rock y una búsqueda constante de identidad tras el huracán de rock latino que habían desatado en Woodstock. El éxito masivo de Abraxas quedaba lejos, pero la banda seguía siendo un organismo vivo, inquieto, con una alineación que cambiaba como las mareas y un líder decidido a mantener la llama encendida, y Zebop! (1981) apareció como un regreso a la inmediatez, a la canción directa, al gancho melódico, pero sin querer renunciar al virtuosismo. El álbum se grabó en los estudios The Automatt de San Francisco, un lugar que ya era casi un santuario para la banda. Allí, bajo la producción de Bill Graham y Carlos Santana, se buscó un sonido más compacto, más accesible, con guitarras contenidas, teclados luminosos y una base rítmica que respiraba funk, rock y esencia latina a partes iguales. Las sesiones, según recuerdan varios miembros en entrevistas, fueron sorprendentemente fluida, pues la banda estaba en un momento de cohesión interna poco habitual, y eso se nota en la claridad del sonido, en la limpieza de la mezcla y en la manera en que cada instrumento encuentra su espacio sin saturar el cconjunto.

Dentro de ese marco aparece Winning, una de las piezas más brillantes del álbum y, sin duda, uno de los grandes éxitos de Santana en los 80. La canción, escrita originalmente por Russ Ballard, encontró en manos de Carlos y su banda una nueva vida, más expansiva y más luminosa. La canción es un himno optimista, una declaración de resiliencia envuelta en un envoltorio pop‑rock impecable. La producción apostó por un sonido pulido, con guitarras rítmicas cristalinas, un teclado que aporta brillo y un groove firme. Musicalmente, Winning es un ejemplo perfecto de cómo Santana supo adaptarse a los nuevos tiempos. La guitarra de Carlos no domina la canción, no es incendiaria, sino un trazo fino, casi vocal, que complementa la interpretación del cantante Alex Ligertwood, cuya voz cálida y poderosa se convierte en el verdadero eje de la canción. Ligertwood, que había entrado en la banda poco antes, aportó un registro más pop y más accesible que encajaba a la perfección con la dirección que Santana quiso dar al álbum. Las letras hablan de superación, de levantarse después de la caída, de encontrar luz en medio del caos. Es un mensaje sencillo, directo, pero tremendamente efectivo, especialmente en una época en la que Santana buscaba reconectar con un público más amplio. Una de las anécdotas más comentadas en entrevistas es que Carlos Santana dudó inicialmente sobre incluir Winning en el álbum. Temía que fuera “demasiado pop”, demasiado alejada del espíritu más espiritual y experimental que había guiado su música en los 70. Sin embargo, fue Bill Graham quien insistió en que la canción tenía un potencial enorme y que podía abrir nuevas puertas para la banda. El tiempo le dio la razón: Winning se convirtió en uno de los mayores éxitos de Santana en la década, alcanzando posiciones destacadas en las listas y consolidando la nueva etapa del grupo, que nada tenía que ver con su anterior etapa.