Los Secretos protagonizaron una de las páginas más doradas, y a la vez más agridulces, de la historia del pop español. Surgidos en el epicentro de un Madrid que despertaba a la modernidad a finales de los años 70, la banda se convirtió en uno de los pilares de la Nueva Ola Madrileña, movimiento que más tarde se conocería popularmente como la Movida. Sin embargo, a diferencia de la vertiente más gamberra, punk o vanguardista del movimiento, Los Secretos apostaron desde el primer acorde por una sensibilidad melódica única, fusionando el pop clásico, el power pop y ciertos tintes de música americana (folk y country rock) que los diferenciaron de inmediato. La semilla del grupo se plantó en 1978 bajo el nombre de Tos. El proyecto estaba liderado por los tres hermanos Urquijo: Javier (guitarra), Enrique (voz y bajo) y Álvaro (guitarra y coros), a quienes se unió un amigo de la infancia, José Enrique Cano, cariñosamente conocido como "Canito", en la batería. Tos apuntaba maneras, destilando frescura y unas armonías vocales impecables, pero la tragedia se cruzó en su camino de la forma más cruel. En la Nochevieja de 1979, un gravísimo accidente de tráfico le costó la vida a Canito. Aquel golpe devastador, lejos de destruir el sueño de los hermanos Urquijo, se convirtió en el catalizador de algo eterno. El 9 de febrero de 1980, la Escuela de Caminos de Madrid albergó el que hoy se considera el "concierto homenaje a Canito", un evento retransmitido por Radio 3 que reunió a bandas como Nacha Pop o Alaska y los Pegamoides, y que muchos historiadores musicales señalan como el acta de nacimiento oficial de la Movida Madrileña. Tras el emotivo tributo, los hermanos decidieron rebautizarse, incorporaron a Pedro Antonio Díaz en la batería y, rebautizados como Los Secretos, firmaron con la discográfica Polydor, la leyenda acababa de empezar.
En 1980 vio la luz un EP homónimo que incluía cuatro canciones, pero fue en 1981 cuando se publicó su primer álbum de larga duración, también titulado Los Secretos. El tema que abría aquel disco, y que ya había asomado la cabeza en el EP previo, era una composición de Enrique Urquijo que cambiaría sus vidas para siempre: Dejame, un tema que nació de la sencillez absoluta pero se convirtió en una obra de ingeniería pop perfecta. En esencia es una canción de desamor y de dignidad, Enrique la compuso en su propia habitación, inspirado por una ruptura sentimental y por la necesidad de marcar distancia frente a una relación tóxica e intermitente, la letra es un ruego desesperado, pero firme, de alguien que exige que dejen de jugar con sus sentimientos. Musicalmente, la canción es un prodigio de ritmo y luz. A pesar de la tristeza intrínseca de su letra, la melodía es enérgica, luminosa y sumamente pegadiza. Está fuertemente influenciada por el sonido de las guitarras de doce cuerdas de bandas como The Byrds, lo que le otorga ese característico tintineo pop tan fresco, la interpretación vocal de Enrique, cargada de una honestidad brutal, casi dolorosa, lograba una empatía inmediata con el oyente. Curiosamente, la compañía discográfica no vio el potencial del tema en un principio y prefirió apostar por otras canciones para promocionar el disco. Sin embargo, fue el público, apoyado por locutores de radio visionarios, el que empezó a demandar "Déjame" sin descanso. La canción se convirtió de manera orgánica en un éxito arrollador, transformándose en el himno indiscutible de la banda y en una de las composiciones más importantes de la música en español de todos los tiempos. Cuarenta años después, sus acordes iniciales siguen emocionando a generaciones enteras, demostrando que la honestidad de Los Secretos era, y sigue siendo, inmortal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario