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Musicalmente, “Take It on the Run” es tema a medio camino entre el hard rock de los años setenta y el rock pegadizo y orientado a corear estribillos en estadios que proliferó en la década de los ochenta y que tan popular fue en las emisoras radiofónicas del momento. Las guitarras suenan limpias, el riff principal es pegadizo, el estribillo es melódico y contundente, y todo ello en conjunto hace de la canción un auténtico acierto, en el punto justo entre la balada rock y otros temas más pesados.
La letra se basa en los "rumores", que uno ha escuchado a un amigo, que a su vez se los oyó decir a otro, y que acaban por minar la confianza entre amigos o entre los miembros de una pareja, sembrando la duda de la infidelidad entre ellos, comenzando una dura lucha entre el amor y la sospecha, que no suele terminar bien. “Take It on the Run” es, por tanto, una canción sobre una ruptura, contada magistralmente desde un punto de vista resignado y sin la rabia emocional de otras canciones similares.