viernes, 11 de septiembre de 2026

2081.– Peperina - Serú Girán

Peperina - Serú Girán

Hay canciones que sobreviven a su época porque consiguen convertir a un personaje en algo más grande que la historia que cuentan. “Peperina”, de Serú Girán, es una de ellas. La canción retrata a una mujer concreta, pero con el paso del tiempo terminó transformándose en una especie de personaje de la cultura popular argentina. Detrás de esa aparente historia cotidiana hay ironía, observación social y una mirada particularmente mordaz de Charly García.

“Peperina” apareció en 1981, dentro del álbum que lleva el mismo nombre, en una etapa especialmente importante para Serú Girán. La banda ya se había convertido en uno de los grandes nombres del rock argentino y había desarrollado una identidad propia, sofisticada y ambiciosa. David Lebón, Pedro Aznar, Oscar Moro y Charly García habían conseguido combinar rock, jazz, pop y elementos de música progresiva sin perder la capacidad de escribir canciones que podían llegar a un público amplio.

Pero “Peperina” juega en otro terreno. La canción tiene una estructura aparentemente accesible y una melodía reconocible, aunque debajo de esa superficie aparece una historia cargada de sarcasmo. El personaje central está inspirado en una joven relacionada con el ambiente musical cordobés que, según se ha contado durante años, había tenido contacto con los integrantes de la banda. García tomó aquella figura y la convirtió en materia artística.

Lo interesante es que “Peperina” no funciona como un retrato completamente amable. Hay una distancia irónica entre el narrador y el personaje. La canción observa, describe y exagera determinadas características hasta convertirlas casi en caricatura. Charly tenía esa capacidad: tomar una situación cotidiana y encontrar dentro de ella algo absurdo, incómodo o directamente divertido.

Musicalmente, Serú Girán vuelve a demostrar por qué era una banda diferente. La canción tiene una elegancia que contrasta con el tono burlón de la letra. Pedro Aznar aporta una precisión extraordinaria desde el bajo, mientras que la batería de Oscar Moro y las guitarras de David Lebón completan una base que permite que la composición respire. Sobre ella, Charly construye una interpretación que no necesita gritar para resultar incisiva.

El álbum *Peperina* pertenece además a un momento particular de la historia argentina. El país todavía estaba atravesando los últimos años de la dictadura militar y el rock funcionaba como uno de los espacios culturales donde podían aparecer determinadas formas de crítica, ironía y cuestionamiento. Serú Girán no necesitaba convertir cada canción en una consigna política. A veces bastaba con observar la realidad y señalar sus contradicciones.

Con el tiempo, la propia palabra “Peperina” quedó asociada inevitablemente a la canción y a aquella historia. El personaje terminó adquiriendo una dimensión casi mítica, algo que ocurre cuando una canción consigue escapar de su contexto original y comienza a formar parte del imaginario colectivo.

Escuchar “Peperina” hoy permite descubrir varias capas. Está la melodía, está la calidad instrumental de Serú Girán y está, por encima de todo, esa particular mirada de Charly García sobre las personas que lo rodeaban.

Una mirada que podía ser divertida, cruel, lúcida y absurda al mismo tiempo.

Quizá por eso “Peperina” sigue siendo una canción tan reconocible. No pretende construir una heroína ni una víctima. Construye un personaje. Y lo deja ahí, suspendido en una canción, para que varias generaciones sigan preguntándose cuánto había de realidad y cuánto de Charly García en aquella Peperina.

Daniel
Instagram storyboy

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