Mostrando entradas con la etiqueta Electronica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Electronica. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de septiembre de 2026

Disco de la semana 498: Sunday Morning Peace - Jonn Serrie

Jonn Serrie es uno de los pioneros y grandes maestros de la música electrónica de vanguardia, especialmente en la vertiente del space music, la música cósmica y el ambient, durante más de cuatro décadas, Serrie ha perfeccionado un sonido distintivo que combina la calidez melódica con vastas atmósferas sonoras que evocan el cosmos, la exploración espacial, la tranquilidad de las estrellas y el misterio del universo. Su obra no solo ha marcado un hito dentro de las grabaciones de música New Age y electrónica ambiental, sino que también ha dejado una huella indeleble en la divulgación científica, gracias a sus prolíficas composiciones creadas específicamente para planetarios y experiencias inmersivas. Nacido en Estados Unidos, Serrie mostró desde muy joven una fascinación combinada por la música, la electrónica de síntesis y la astronomía, durante la década de 1980, en plena efervescencia de los sintetizadores analógicos y digitales, comenzó a experimentar con la creación de paisajes sonoros tridimensionales, a diferencia de otros contemporáneos de la música electrónica que buscaban ritmos pulsantes o complejas secuencias bailables, Serrie fijó su mirada en las estrellas. Su objetivo era utilizar la tecnología de los sintetizadores para traducir la inmensidad del espacio exterior en experiencias auditivas relajantes, profundas y emotivas. El punto de inflexión en su carrera llegó a finales de los años 80 con el lanzamiento de su álbum debut en solitario, And the Stars Go With You (1987). Este trabajo fue dedicado a los astronautas del programa espacial estadounidense y rápidamente se convirtió en un clásico del género ambient space, el disco destacaba por el uso de tonos sostenidos, reverberaciones expansivas y melodías suaves pero líricas que transmitían una sensación de ingravidez. Con este trabajo, Serrie demostró que la música electrónica no tenía por qué ser fría o puramente experimental; podía ser profundamente poética, evocadora e íntima. A este éxito inicial le siguieron producciones igualmente aclamadas como Flightpath (1989) y Tinkertoy Partner (1990), consolidando su catálogo con el sello especializado Miramar. Sin embargo, una de sus contribuciones más destacadas a la música electrónica fue la serie de álbumes titulados Upon a Midnight Clear (1992) y sus secuelas, donde reinterpretó villancicos y temas navideños tradicionales mediante arreglos cósmicos y atmosféricos. Estos discos demostraron su versatilidad para fusionar melodías conocidas con paisajes sonoros siderales, creando un subgénero propio de música festiva contemplativa.


Uno de los aspectos más influyentes de la trayectoria de Jonn Serrie es su estrecha colaboración con la comunidad científica y astronómica. Ha compuesto partituras y diseños de sonido para docenas de planetarios de renombre mundial, entre ellos el Hayden Planetarium de Nueva York y el Planetario Fernbank en Atlanta. Sus composiciones han sido utilizadas por la NASA en la divulgación de misiones espaciales y proyectadas en cúpulas IMAX de todo el mundo. La capacidad de Serrie para diseñar espacialidad sonora hace que su música encaje de manera natural con imágenes de galaxias, nebulosas y viajes interplanetarios, amplificando la sensación de asombro del espectador. Desde un punto de vista técnico y estilístico, el sonido de Jonn Serrie se caracteriza por el uso maestro de sintetizadores poli fónicos, teclados MIDI y procesadores de efectos espaciales. Sus estructuras tonales suelen prescindir de la percusión tradicional o de estructuras rítmicas marcadas. En su lugar, el ritmo en la música de Serrie está determinado por la respiración de los pads armónicos, las modulaciones de filtro lentamente cambiantes y las resonancias que se desvanecen suavemente. A pesar de la ausencia de ritmos marcados, sus piezas mantienen una sólida coherencia narrativa y melódica, apoyándose en acordes ricos y progresiones tonales envolventes. A lo largo de los años 2000 y décadas posteriores, Serrie continuó publicando álbumes a través de diversos sellos como Valley Entertainment, explorando matices que van desde el space ambient puro en discos como Ixlandia (1995) y Centauri Unlocked (1997), hasta exploraciones más íntimas con tintes románticos en The Sentient Glow (2002) y Thousand Star (2008). Su obra posterior ha continuado ampliando esta visión, manteniendo siempre un estándar de producción impecable y una sensibilidad artística que huye del ruido de la vida moderna.

Lanzado en 2011 a través del sello Valley Entertainment, Sunday Morning Peace representa una fascinante evolución dentro de su dilatada trayectoria musical, aunque el artista norteamericano es reconocido mundialmente por sus vastas Odiseas de space music e himnos dedicados a las galaxias lejanas, este trabajo supone un giro deliberado hacia un plano más terrestre, introspectivo y profundamente reparador. Sin perder la elegancia ni la maestría en la síntesis sonora que lo caracterizan, el álbum redirige la mirada desde el vacío cósmico hacia la serenidad de la naturaleza humana y el entorno natural. El propósito fundamental detrás de la creación de este álbum responde a una clara intencionalidad terapéutica y meditativa, concibió el proyecto como un refugio auditivo diseñado para aliviar las tensiones de la vida moderna, proporcionar consuelo y acompañar procesos de sanación interior. Esta vocación de bienestar no fue meramente conceptual: la efectividad y el diseño de la obra fueron de tal calibre que parte de su contenido fue adaptado posteriormente para integrarse en tecnologías de inducción de ondas cerebrales (como los procesos Hemi-Sync del Instituto Monroe), convirtiéndose en una herramienta utilizada por profesionales de la salud, la meditación y la terapia de relajación. En el aspecto estético, el álbum destaca por la perfecta integración de dos mundos sonoros: la electrónica ambiental suave y las grabaciones orgánicas de la naturaleza. A diferencia de sus discos puramente espaciales, donde los tonos fríos y expansivos dominan la escena, aquí las texturas sintéticas se tejen con sutileza sobre una base envolvente de sonidos marinos y ambientales. El constante y delicado murmullo de las olas del mar actúa como un ancla rítmica e hipnótica a lo largo del viaje. Este marco natural no funciona como un simple acompañamiento de fondo, sino como un elemento compositivo fundamental que respira a la par de los sintetizadores. Desde una perspectiva técnica, el trabajo con el sintetizador en esta obra es excepcionalmente cálido. Serrie utiliza modulaciones lentas, pads luminosos que evocan la luz matutina y progresiones armónicas de carácter consustancialmente reconfortante. Las frecuencias agudas y cortantes se eliminan por completo en favor de una paleta sonora redondeada, rica en tonos medios y graves suaves que envuelven al oyente en una sensación de calidez y seguridad. Es una música que prescinde de la prisa; no busca impresionar mediante el virtuosismo o la densidad, sino seducir a través del espacio, la pausa y el silencio habitado.

 


Sunday Morning Peace abre el álbum establece de inmediato el tono terapéutico y envolvente de toda la obra, con una duración superior a los 12 minutos, la composición comienza introduciendo el suave murmullo de las olas del mar, el cual actúa como un colchón sonoro ininterrumpido sobre el que se despliegan lentamente capas de sintetizadores armónicos. Serrie utiliza tonos cálidos y envolventes que simulan la llegada gradual de la luz matutina. La estructura carece por completo de percusión o cambios drásticos de ritmo, priorizando la expansión de acordes reconfortantes que invitan a la respiración profunda y pausada. A lo largo del tema, las variaciones tímbricas son tan sutiles que la música parece suspendida en el tiempo, transmitiendo una profunda sensación de seguridad, renovación y calma espiritual. Esta pista funciona como la transición perfecta para desconectar de la prisa diaria y sumergirse en un estado de relajación absoluta, sirviendo como la puerta de entrada ideal a la experiencia contemplativa que propone el álbum. Maiden Voyage extiende la atmósfera pacífica hacia una sensación de travesía interior serena, manteniendo el flujo constante de los sonidos oceánicos en la base, la instrumentación adopta aquí un carácter ligeramente más melódico y cristalino, los sintetizadores tejen texturas ligeras que evocan el movimiento fluido del agua y la brisa marina. La arquitectura de la canción se basa en progresiones tonales suaves que se entrelazan de forma orgánica, evitando tensiones armónicas para mantener una resonancia luminosa e ingrávida, cada nota flota en el espacio con una reverberación amplia que amplifica la percepción de quietud. A pesar de su enfoque New Age clásico, la pieza destaca por la precisión con la que Serrie controla las frecuencias medias y graves, evitando estridencias y garantizando que el oyente permanezca sumergido en un trance suave. The Enlightened Path ofrece una vertiente más intimista y contemplativa dentro del álbum, la densidad de las capas sintéticas se reduce de forma deliberada, dejando espacio para notas más espaciadas y sutiles que sugieren claridad mental y enfoque interior y aunque el agua sigue presente en el paisaje sonoro, la música adquiere un matiz casi espiritual, donde las modulaciones del sintetizador simulan una respiración pausada. No hay giros dramáticos ni complejidades rítmicas, la fuerza de la pieza reside en la pureza de sus tonos y en la profundidad de sus frecuencias graves sustentadoras. Serrie logra construir un entorno sonoro que favorece la introspección y la paz mental, actuando como un bálsamo para la sobreestimulación cognitiva.


Breath of the Valley profundiza en el concepto de la reconexión con la naturaleza y el espacio vital. La composición utiliza pads de sintetizador con modulaciones de filtro muy lentas que imitan el movimiento del aire y la brisa a través de un valle abierto. Los tonos se vuelven más amplios y resonantes, creando una arquitectura tridimensional rica en matices orgánicos. La interacción entre el murmullo de las olas y las atmósferas electrónicas alcanza en esta pista un punto de equilibrio excepcional, haciendo que la frontera entre lo sintético y lo natural se vuelva difusa. La melodía fluye con extrema delicadeza, ofreciendo un refugio de calma absoluta que invita a la relajación física profunda, la paciencia con la que se desarrollan los acordes refuerza la intención terapéutica de la obra, permitiendo que la mente del oyente se calme y se acompase con el ritmo pausado y expansivo de la música. Terminamos con Sea Mist que funciona como la culminación de la experiencia sanadora del álbum, envolviendo al oyente en una bruma sonora de capas atmosféricas superpuestas. La pieza combina tonos de sintetizador extremadamente suaves y difusos con el sonido envolvente del mar, creando una sensación de aislamiento protector frente al ruido del mundo exterior. Las líneas melódicas son casi imperceptibles, cediendo todo el protagonismo a la textura, el timbre y la resonancia del sonido, a medida que avanza la composición, los acordes mayores se desvanecen muy lentamente, dejando que el murmullo del agua gane presencia gradualmente hasta disolverse por completo en el silencio final. Esta despedida fluida y sin sobresaltos deja en el oyente un estado duradero de paz interior, plenitud y profunda serenidad física y mental.

 

El legado de Jonn Serrie radica en su capacidad para actuar como un "astrónomo musical". A través de sus sintetizadores, ha ofrecido a los oyentes una vía de escape, un espacio de meditación y un puente sonoro hacia lo desconocido. Su música no solo busca entretener, sino inducir estados de calma, introspección y fascinación por el cosmos. Para los entusiastas de la música electrónica, el space music y el ambient, la discografía de Jonn Serrie sigue siendo un refugio atemporal y un referente imprescindible en la historia de la música contemplativa contemporánea.

viernes, 31 de octubre de 2025

El disco de la semana 454: Interloper - Carbon Based Lifeforms


Carbon Based Lifeforms (CBL) es un dúo sueco de música electrónica, reconocido como uno de los nombres más importantes en el género ambient, chillout y psybient (una combinación de psicodélico y ambient). El grupo está formado por Johannes Hedberg y Daniel Vadestrid (anteriormente Segerstad), ambos nacidos en 1976 y originarios de Gotemburgo, al suroeste de Suecia. La colaboración entre Hedberg y Vadestrid comenzó cuando se conocieron a los 15 años y formaron CBL en 1996, como una derivación de otros proyectos musicales. Rápidamente se convirtió en su trabajo principal, lo que culminó en su primer lanzamiento en mp3.com en 1998 bajo el nombre "Notch" para su álbum The Path (aunque luego se les atribuyó a CBL). Su música se caracteriza por una atmósfera rica, texturizada y envolvente que a menudo combina elementos de la naturaleza y la tecnología, buscando fusionar la tierra y el espacio en su sonido. El nombre del grupo, "Formas de Vida Basadas en Carbono", refleja esta inspiración, representando tanto los efectos positivos como negativos que puede generar esta colaboración. En 2002, el dúo firmó con el aclamado sello francés Ultimae Records, con el que lanzaron varios de sus álbumes más conocidos, incluyendo Hydroponic Garden (2003) y el influyente World of Sleepers (2006), que es un pilar en el género. Se independizaron en 2014, pero han continuado lanzando música y manteniendo su sonido distintivo. CBL es un acto frecuente en los festivales de psytrance y ambient en toda Europa y el mundo. Su discografía incluye varios álbumes de estudio y bandas sonoras, consolidando su estatus como maestros del paisaje sonoro inmersivo y atmosférico.

Interloper es su tercer lanzamiento y el elegido para el articulo de esta semana y presentar a Carbon Based Lifeforms, un álbum de mucha calidad pero complicado porque esta caracterizado por atmósferas y ritmos repetitivos, evolutivos y relajados, pero probablemente el más consistente hasta ese momento. Tomando prestados elementos de sus primeros álbumes, el dúo de Gotemburgo los fusiona con el sonido minimalista de SYNC24 , el techno-ambient de Solar Fields (un sonido tan refrescante para la línea habitual de Ultimava que prácticamente todos los artistas del sello lo han adoptado), el sonido primigenio de Notch y una fuerte reminiscencia del pop chill (la estructura de Interloper recuerda mucho a las compilaciones chillout de Telstar TV de la serie "Euphoria"). Al principio, resulta un tanto intimidante, incluso desconcertante; solo después, una vez superadas las primeras impresiones, se empieza a discernir algo más profundo, algo oculto bajo la superficie. Y gradualmente, uno comienza a darse cuenta de que Interloper es simplemente un paso más allá del formato habitual del sello, que está perdiendo cada vez más seguidores (esperaremos a Asura y Solar Fields).


 El tema que abre el disco, Interlop da título al album, destaca por su ritmo de batería sincopado y un loop de guitarra deslizante que le añaden pegadiza presencia a la base rítmica de bajo y sintetizador que conforma todo el álbum. Desde el primer compás, la pista sumerge al oyente en una atmósfera etérea, envolvente. Utiliza líneas de bajo pulsantes, texturas electrónicas profundas y una producción sofisticada que mezcla lo acústico con lo sintético: guitarra, bajo, incluso violonchelo, aportan un toque orgánico a una base claramente ambient-electrónica. Para quienes estén en un momento de reflexión, estudio, o simplemente quieran dejarse llevar por un paisaje sonoro profundo, Interloper funciona como puerta: es una invitación al viaje interior. En conjunto, la pieza encarna el sello de CBL: envolvente, melódica, ambiental pero con ritmo y cuerpo.  Por otro lado, Right Where It Ends muestra otra faceta del dúo, con un estilo más lento y ritualístico, donde sus grandes y icónicas melodías de sintetizador y voces suaves se construyen sobre un pulso electrónico contundente pero reverberante. salta sobre las huellas rítmicas de Interloper… esta martillado por percusiones más masivas y compactas mientras el bajo lanza acordes que galopan en círculos rotatorios. En cuanto a la atmósfera, hay una sensación de desplazamiento, de “caída” y de transición. Las letras (aunque escasas) repiten frases como “Take the leap / Right where it ends”. El efecto es de un sonido introspectivo que invita al oyente a entregarse al momento, a saltar al vacío de lo desconocido, lo que refuerza el carácter meditativo del tema. Los sintetizadores electrónicos progresivos de Central Plain, con su suave burbujeo, resultan inicialmente menos atractivos, pero evolucionan lentamente hacia un ritmo magnético que te atrapará por completo. «Supercede» le sigue, con una sencillez similar, una atmósfera techno ambiental y relajada, a lo largo de sus aproximadamente 8 minutos, la canción exhibe una fusión característica de ambient / psybient: texturas etéreas, melodías envolventes y una sensación de movimiento espacial pero que también te conquistará con su clímax apoteósico. En el contexto del álbum, después de las primeras tres pistas que van abriendo el paisaje sonoro, Supersede actúa como un punto de inflexión, ampliando el espectro sonoro hacia propuestas más audaces dentro de la identidad del dúo. Init destaca como el tema con el sonido más moderno; su brillante ambiente se ve acentuado por un ritmo trip-hop con graves profundos, y toda la pista, mágica, se presenta como una versión ralentizada del witch house. El título “Init”, abreviatura de initialize (“inicializar”), sugiere el comienzo de un proceso, un arranque del sistema o una activación de la conciencia. Esa idea se refleja en el desarrollo sonoro del tema: comienza con capas sutiles de sintetizadores que parecen despertar poco a poco, hasta formar una armonía cálida y expansiva. No hay una percusión dominante, sino un pulso rítmico orgánico que fluye como una corriente eléctrica suave, transmitiendo serenidad y equilibrio.

 

Ahora comienza una serie de temas con un enfoque más ambiental, con Euphotic que desciende a líneas de piano emotivas y reverberantes que (al igual que algunos temas anteriores de CBL) recuerdan al productor downtempo Hiatus, injustamente subestimado, quien también podría haber compuesto el suave ritmo y el loop vocal femenino que impulsa la segunda mitad del tema. Frog introduce sonidos acuáticos y texturas orgánicas que evocan un entorno húmedo y sereno, quizá un estanque o un ecosistema nocturno lleno de vida. Los sintetizadores se despliegan con lentitud, creando una atmósfera hipnótica, casi líquida, en la que el oyente puede perder la noción del tiempo. A diferencia de otras pistas más estructuradas del álbum, Frog apuesta por la fluidez: no hay una melodía clara, sino un conjunto de capas sonoras que respiran y se expanden como un organismo vivo. El ritmo urgente, oculto bajo los solos de flauta en la mezcla de M, añade un toque de dramatismo que aumenta ligeramente la energía, explotando en lo que bien podría llamarse un clímax post-rock, con una potente batería y sintetizadores ambientales que se elevan majestuosamente. Sin embargo, la atmósfera se relajó rápidamente con la apertura de 20 Minutes, una de las mejores obras de CBL de todos los tiempos. una de las composiciones más emotivas y expansivas del disco. Con una duración cercana a los siete minutos, la pieza combina la profundidad atmosférica del ambient con un pulso rítmico suave y constante que invita a la contemplación. Desde el inicio, se establece un ambiente hipnótico, donde las capas de sintetizadores se entrelazan con sonidos envolventes y un bajo cálido que da estructura sin romper la sensación de flotación. El título sugiere una medida de tiempo, pero irónicamente, la canción parece suspenderlo: su flujo lento y envolvente genera la impresión de estar fuera de toda cronología, como si veinte minutos se expandieran hacia la eternidad. El tema refleja una de las virtudes centrales de Carbon Based Lifeforms: su capacidad para convertir la electrónica en una experiencia emocional y casi espiritual. “20 Minutes” puede interpretarse como un viaje interior, una meditación sonora que transporta al oyente a un estado de quietud y claridad. En el contexto de Interloper, funciona como una antesala al cierre del álbum, ofreciendo un momento de equilibrio entre la introspección humana y la inmensidad cósmica del sonido. Continuar con Polyrytmi y escuchar los tonos retro y desenfadados parece una decisión acertada, en lugar de intentar superar a "20 Minutes" en un estilo similar; los ritmos de sintetizador superpuestos del tema final culminan en un clímax final cálido y dramático de trip-hop, que sirve de broche de oro para el álbum. 

Interloper, el tercer álbum de estudio del dúo sueco Carbon Based Lifeforms, es una obra maestra de la música ambient contemporánea que explora la conexión entre la biología, la tecnología y la conciencia. Publicado en 2010, el disco consolida el estilo característico del grupo: paisajes sonoros profundos, armonías envolventes y un equilibrio orgánico entre lo sintético y lo natural. El título Interloper —“intruso” o “forastero”— sugiere una reflexión sobre la presencia humana como elemento extraño dentro del vasto entramado de la naturaleza y el cosmos. Carbon Based Lifeforms logra transformar esa idea en sonido: su música se siente como la voz de una conciencia que observa, aprende y se adapta. Cada composición está cuidadosamente diseñada para crear una atmósfera inmersiva, sustentada en frecuencias graves suaves, reverberaciones espaciales y una producción cristalina. El resultado es un álbum que no solo se escucha, sino que se experimenta como un estado mental. Interloper trasciende el concepto de música electrónica para convertirse en una experiencia sensorial y filosófica: un recordatorio de que, aunque somos “formas de vida basadas en carbono”, también somos seres capaces de percibir la infinitud del universo a través del sonido.


viernes, 26 de septiembre de 2025

Disco de la semana 449: Bonobo - Black Sands

 



Descubrí Black Sands en un momento de mi vida en el que se avecinaban una temporada de cambios, cumplir los 50 no es fácil, mis primeros años estuvieron marcados por el pop, el rock español, cantautores o el folk, sin embargo, me sentía un poco perdido o "desplazado" dentro de la música, estaba pululando desde hace mucho tiempo la música electrónica y cada día me atraía cada vez más esa escena, intrigado por esos sonidos diferentes y esa oscuridad que aún estaba por descubrir. Sentía un gran vacío entre la música que me interesaba (música electrónica) y lo que las generaciones anteriores suelen describir como música "real" o "de verdad" (música instrumental/vocal tradicional).


El álbum comienza con una canción melódica de un minuto llamada Prelude, es la manera perfecta de comenzar el álbum, ya que realmente marca el tono de toda la audición, al igual que la introducción de un ensayo, esta creación capta la atención del oyente y realmente exhibe todo el género de este álbum. Kiara tiene una transición muy agradable desde Prelude inmediatamente pasa a una melodía agradable, mientras lentamente va introduciendo más y más elementos en la canción y va adquiriendo un ritmo agradable. Presenta un gran ir y venir de instrumentos de cuerda y un sintetizador que suena muy a los años 90. Esta pista me hace imaginarme viajando a algún lugar, sedienta de aventuras y de nuevos paisajes, el ritmo de es muy cálido, secuencial y presenta ideas de un trip hop ambiental que parece hacer referencia a un viaje al pasado con un pequeño sintetizador que recuerda a los juegos de 8 bits y los violines hacen que la melodía sea agridulce. 

Kong suena como una versión más compleja y con más capas del tema anterior, me recuerda un poco a Flying Lotus con su ritmo más tropical y vigoroso, el tema es colorido y bastante relajado, perfecto para el verano. Es sin duda, mi canción favorita de todo el álbum, ya que me evoca muchas emociones. Una melodía sencilla y agradable mezclada con instrumentos de viento de madera te llena de una sensación de descubrimiento. Esta obra maestra musical tiene un aire natural, de manera que me hace sentir como si estuviera en medio de una jungla, tal vez el artista tenía esto en mente cuando la tituló así. Eyesdown es la primera canción de este álbum que incluye voces, es mucho más triste y de ritmo más lento que todas las demás, creo que se debe principalmente al tono del vocalista. La canción tiene un ritmo muy agradable de principio a fin y, aunque la letra es casi irreconocible, la incorporación de voces es un cambio agradable. Estamos ante la introducción de una percusión más industrial y fría común en el dubstep, muy contrastante con los 2 temas anteriores. Viene una canción con un ritmo más rápido y mucha más energía, titulada El Toro, esta canción parece un toro en comparación con las otras canciones, una variación de un ritmo rápido de batería y cuerdas le da a esta canción una especie de sensación romántica. Si confiara en mi instinto, diría que esta canción es como el amor joven, llena de energía, pero, a la vez, suave y frágil a veces. We Could Forever tiene un aire tropical extraño y, con el añadido de silbidos agudos y demás, resulta muy tribal, suena como algo que bailarías en un resort de vacaciones, y te hace sentir como si estuvieras en una noche de verano bajo las estrellas. Las trompetas de esta canción también se encuentran en muchas de las canciones de house tropical actuales.


1009 nos trae una melodía más frenética y reverberada de una manera muy hermosa y emotiva, pero una vez más, sin mucha variación a las anteriores, es una canción mucho más tecnológica. Se percibe como algo muy experimental, pero al mismo tiempo encaja con todo el género del álbum y amplía el horizonte del oyente. Con un ritmo complejo y una melodía complicada, esta canción realmente hace honor a su nombre no oficial de “MIX”, que proviene de los números romanos para 1009. La siguiente canción de la lista, All In Forms, es una pista con un comienzo pesado y una agradable muestra vocal superpuesta, un sintetizador de sonido extendido, una agradable pista de piano y una batería enfatizada en el medio cambian toda la forma de la canción. El final de la canción trae de vuelta el mismo sonido que se escuchó al principio, lo que me hace preguntarme si Bonobo quería llamar a esta canción In All Forms, ya que esta canción es tremenda en todas sus formas. The Keeper regresa con la voz de Andreya Triana y tiene un sonido muy jazzero. La melodía de esta creación es mucho más simple que las anteriores y la canción se centra mucho en la letra. El género de esta canción suena a pop, aunque el fondo sí que suena a Bonobo, así que diría que sería Bonobo-pop, ya que un artista como él no puede encajar en el género de nadie más. Inicialmente parecía que iba a ser una versión club de "Feeling Good" de Nina Simone. La secuencia de notas de la trompeta es muy similar. En cuanto a la textura es bastante ecléctica, la fusión de géneros presentada durante la duración de este álbum me trae un interés moderado. Con el mismo vocalista que la canción anterior, Stay The Same es una canción sobre el cambio, la melodía y el vocalista transmiten el sentimiento de la canción de manera muy efectiva. Aunque es una canción lenta, no necesariamente se siente deprimente y la melodía hace un trabajo espectacular al darle vida a esta obra maestra. 

Animals nos muestra un poco más del lado de guitarra y saxofón de este proyecto. Un tema mucho más jazz fusión con un ritmo de batería súper presente e intenso. En general es una buena exploración del género que muestra más variación en el sonido del álbum, como todas las canciones sin voces, se siente muy animada y contiene más energía. Es la canción más larga del álbum y combina muchas melodías, pero fluyen muy bien. El título Animals probablemente se refiere al lado más improvisado e instintivo de esta canción. La canción que resume todo el álbum recibe el nombre muy apropiado de Black Sands, con una melodía de guitarra al principio, esta canción comienza como la mayoría, con una melodía positiva, pero que pronto se vuelve muy lenta y da la sensación de añoranza de algo. Parece continuar el concepto de “Animals” con una textura más acústica y “de cuna”. La forma en que se construye el tema es bastante relajada, aunque es capaz de despertar fuertes sentimientos y la forma en que simplemente desaparece hacia el final es perfecta para terminar el viaje. Una pista perfecta para terminar un álbum perfecto, se despide con una melodía lenta.

viernes, 4 de abril de 2025

Disco de la semana 424.- Sound of Silver - LCD Soundsystem

 


Sound of Silver es un LP que muchos declaran como el mejor de la carrera de LCD Soundsystems, es un paso esencial para el grupo, no solo porque ayudó a solidificar su importancia con canciones escritas conscientemente agudas como New York, I Love You But You're Bringing Me Down, sino también por el territorio que pisa en el género de la música dance. Es atrevido, pero aún sigue siendo bailable, maravilloso y agradable a los sentidos, un rasgo que se trasladó bien de su primer disco y algo que ha mejorado enormemente en este proyecto. James Murphy tiene una relación realmente interesante con Nueva York, algo que se aprecia plenamente en este álbum. Por un lado, la ama, ha pasado toda su vida como artista profesional en esta ciudad y se enorgullece de ella, pero no ignora sus problemas, es muy consciente de los defectos de la Gran Manzana y los aborda con ingeniosos golpes a lo largo del álbum. Además de sus opiniones personales sobre la ciudad, la influencia de su escena musical ha inspirado la mayoría de los sonidos de este disco, es una mezcla de Talking Heads, excéntricos y complejos, una televisión sinuosa y emotiva, y el ingenio sardónico de Velvet Underground, además su sonido también está fuertemente influenciado por las obras de David Bowie, Kraftwerk y Can, llevando su música a tener lo que en el papel suena como un desastre, pero en la ejecución es la mejor fusión de punk y música de baile que he escuchado jamás. Cada canción de Sound of Silver es una sólida mezcla de instrumentación orgánica e inorgánica. Toda la instrumentación orgánica, la batería, la guitarra y la percusión, es nítida y contundente, en contraste con la estructura sintética que sustenta este álbum. El uso que Murphy y compañía hacen de sintetizadores graves y groove en temas como Someone Great y Get Innocuous! es magistral, creando así algunos de los temas más pegadizos de toda su carrera. Sin embargo, algunos de los mejores temas serían aquellos que utilizan estos dos elementos instrumentales con igual excelencia, como All My Friends, Us V Them, North American Scum y Watch the Tapes. A pesar de que Sound of Silver revela una clara evolución, el álbum aún conserva la irónica arrogancia y los diálogos ingeniosos del debut. El proyecto se lanzó con "North American Scum", una diatriba paranoica sobre el antiimperialismo y un reconocimiento poco entusiasta de su validez, todo con el telón de fondo de unas swashes dance brutales. Lo que convierte a este álbum en un auténtico clásico es la sutil forma en que sumerge al oyente en la escena antes de desatar inesperadamente una avalancha emocional. La canción principal inserta un estribillo repetido, bastante embarazoso, en una obra bailable de hermosa factura, en la que es evidente que el Sr. Murphy ha encontrado nuevos trucos bajo la manga, envolviendo el ritmo en capas cada vez más intrincadas, rematando todo con una fantasía flotante de xilófono para un momento de puro éxtasis.

 

El tema inicial, Get Innocuous! se empapa de The Robots de Kraftwerk en metal líquido durante unos buenos minutos antes de asestar un desgarrador golpe de paranoia con una voz inquietante, casi indescifrable, sobre los horrores de aferrarse a una vida normal. El tema es puro fuego con su inspirada mezcla de percusión electrónica y orgánica, y cuando la vocalista invitada me arrastra a su rítmico canto "You-can-normalize, don't it make you feel alive", pierdo toda sensibilidad. Su ímpetu es tan abrumador que una nota de cuerda, lentamente deformada y escalofriantemente tensa, que da inicio a la canción, se desbarata por completo en un momento de caos pasmoso. Time to Get Away por su parte, resopla y gruñe al ritmo de un ritmo descarado que serpentea hacia una utopía de sintetizadores distorsionados, con salvajes aullidos principescos, es Murphy en modo cool disfrutando de un buen cencerro, a la vez funky e irremediablemente blanco pero orgulloso de ser ambas cosas, las partes 'hoo hoo hoo' son quizás un poco exageradas por su parte, pero siguen siendo algo icónicas de todos modos. North American Scum es unasátira electrizante que no sabe exactamente qué está satirizando pero apropiadamente no le importa, porque, verás, es transparentemente música para cantar y/o citar mientras estás borracho. Trata menos sobre los norteamericanos de verdad y más sobre un tipo que pensó que sería divertido escribir una canción sobre ellos, pero eso trivializaría injustamente el humor de la canción. Y bueno, cualquiera que haya intentado vivir en otro lugar que no sea el Bronx, Queens y (uf) Weehawken puede identificarse con el grito de Murphy: "¡Nueva York es lo mejor si consigues que alguien pague el alquiler!". De hecho, al diablo con eso; cualquiera puede identificarse con un verso así. Porque somos humanos, y todos nos hemos sentido como James Murphy alguna vez, aunque no queramos admitirlo. O bueno, si es una afirmación un poco exagerada, al menos, todos hemos sentido algo de autodesprecio alguna vez. 

La brutalmente honesta Someone Great captura los sentimientos asociados con la pérdida de un ser querido. Es indietrónica clásica en su forma más genuinamente ligera y elegante, quizás al principio parezca desfasada par
a esta banda, pero finalmente se revela como una melodía notablemente conmovedora, manteniéndose contenida incluso cuando uno esperaría que subiera de volumen en cualquier momento. Piensa en las cosas que crean ese ritmo: un pad de sintetizador brillante que aparece y desaparece gradualmente, un pulso de bombo esquelético, chispas de descargas eléctricas en el fondo, apenas ocho notas de sintetizador de bajo y un sintetizador chiptune brillante que parece extrañamente contenido... como si fuera triste.Un músico menos experimentado probablemente habría intentado extraer una melodía diferente del glockenspiel, pero Murphy, acertadamente, permite que solo duplique su voz, porque (1) el contraste tímbrico es lo que hace que la mezcla sea tan intrigante, y (2) demasiada melodía parecería demasiado caótica e irreal. Murphy no es un hombre sentimental, así que las palabras pueden resultar a veces extrañas, pero entre líneas hay una honestidad brutal: «A decir verdad, lo vi venir», «La voz del otro lado», «Lo peor es el buen tiempo», «Y sigue viniendo... hasta que se detiene». De nuevo, unidireccional, como el mejor minimalismo. Pero ahora es un réquiem melancólico. Perverso, ¿verdad?

 

Un frenético loop de piano impulsa la arrolladora All My Friends, la pieza central del álbum, que transporta al oyente a través de los vericuetos de la vida. Incluso me cuesta escribir sobre ello, porque he considerado esta canción como una de mis canciones más queridas a lo largo de los años, y honestamente no puedo pensar en ninguna otra canción que suene como ella y al mismo tiempo intente llegar tan lejos . ¿Cómo no podría ser una canción perfecta? ¿No es un conjunto de estética puramente destilada cuyo objetivo es provocar pánico existencial? No lleva ni ocho minutos hacerlo, aunque dada la paciencia que parece mostrar en la forma en que se construye, parece que crear ese gran muro de sonido necesitaría doce o quince minutos. El puente a los cinco minutos es conmovedor, es el momento en que la batería empieza a moverse erráticamente, a tambalearse aquí y allá, como si la forma de caminar se hubiera visto afectada por una fuerza puramente psicológica. La instrumentación se construye lentamente con una línea de bajo melódica que enorgullecería a New Order y una percusión estelar que evoca la magia de "Teenage Wildlife" de Bowie, antes de preparar el terreno para esta sentida historia sobre el dolor de la vejez. La historia comienza con una inocente nostalgia, pero gradualmente evoluciona hacia una concesión frenética de lo rápido que se nos escapa la vida. Se proyecta una amplia gama emocional, con saludables dosis de alegría, abatimiento, desesperación, desafío, majestuosidad, reminiscencias cautivadoras y autodesprecio que se agitan en el caldero. Cinco años dedicados a seguir con el plan se reflejan en otros cinco más para reconectar con amigos, que rápidamente se convierten en diez años de abandono "tan rápido como puedas" y una crisis de la mediana edad que propicia un viaje de tres meses a Francia. Cada letra aquí es un éxito, concisa y visceral como los agudos lamentos de la guitarra que intensifican la atmósfera. No hay catarsis, y las exasperadas súplicas de "si pudiera ver a todos mis amigos esta noche" quedan sin resolver mientras la percusión locomotora se detiene lentamente. Y ese, amigos míos, es un momento que se puede describir mejor con la visión de mi mandíbula abierta que con cualquier palabra que pudiera emanar de él. ¡Guau!. ) Us v Them, ocho minutos de ritmo al estilo Talking Heads con un cencerro saludable que va ganando impulso progresivamente y pasando por tres o cuatro ganchos diferentes en el proceso, todos pasando de sólidos a absolutamente maravillosos. Watch the Tapes es otro divertido corte dance-punk con una buena línea de bajo, que quizás no habría mantenido el interés si hubiera sido más largo, pero afortunadamente sigue siendo el tema más corto del álbum y New York, I Love You but You're Bringing Me Down es la única canción "rock" del álbum, una nana con aires de vals y preocupación dedicada al pequeño pueblo natal de Murphy ("sigues siendo la única piscina donde me ahogaría con gusto") que se vuelve un poco demasiado desordenada para su propio bien hacia el clímax, pero funciona como una parada final bastante melancólica. Mientras se revuelca en sus críticas con una vulnerabilidad vocal cautivadora, es evidente que ama la ciudad, ya que "sigue siendo el único estanque donde [él] se ahogaría felizmente". A medida que la desesperación crece en su voz, también lo hace el fondo instrumental, que culmina en un solo de guitarra abrasador que estalla con frustración y termina el álbum de manera épica: un momento de vigorización que te golpea el pecho, por así decirlo.


 

A medida que he envejecido, he descubierto que es mucho más difícil que la música nueva galvanice mis emociones hasta un punto de fiebre incontrolable. Por eso, ahora, a mis 52 años, aprecio mucho más esos momentos. A los críticos generalmente se les enseña a esforzarse por ofrecer una valoración imparcial, pero que me aspen si no me deleita hasta la médula que un álbum pueda generar tal renacimiento de fanatismo adolescente, ciego y desmesurado, que me vuelve irremediablemente incapaz de mostrar un atisbo de objetividad. «El sonido de la plata me habla, te hace sentir como un adolescente. Hasta que recuerdas los sentimientos de un adolescente emocional de verdad». Lo siento, James, no hace falta que lo pienses dos veces.