La música en historias: Los vinilos de Ocean's 11




LOS VINILOS DE OCEAN'S ELEVEN

Para leer esta historia, os recomiendo poneros de fondo alguno de los temas de David Holmes de la banda sonora de esa gran película de robos de guante blanco a gran escala que es Ocean’s Eleven (en su versión de 2001).

El Danny Ocean de esta historia era solo un adolescente, como todos nosotros, en el verano de 1987.
En la película, George Clooney en el papel de Ocean, va reclutando compinches para realizar un robo de grandes dimensiones en uno de los casinos más importantes y vigilados de Las Vegas. En la vida real de finales de los 80, un Ocean adolescente de camiseta y bermudas se afanaba en reclutar compinches para un gran golpe en el que probablemente era el primer gran centro comercial que tuvo Getafe.

Como todo buen argumento de la saga Ocean’s, inicialmente le costó convencernos, pero en una época en la que la paga que nos podían dar nuestros padres era reducida y comprar música en vinilo era un sueño raras veces alcanzable, cuando vimos el posible botín que nos prometía nos rendimos ante su método infalible. Si aún no está sonando la música de Ocean’s Eleven en vuestro reproductor, este es el momento adecuado, el momento en el que en la pantalla se ve al grupo desplegarse y poner en práctica el método que la voz en off de Ocean va explicando al espectador:

EL MÉTODO OCEAN'S


“Tomaremos juntos el autobús, y entraremos también juntos al Centro Comercial. Ya dentro del supermercado nos separaremos, un grupo irá a comprar algo barato, una bolsa de patatas fritas y unas latas de refrescos, mientras el otro grupo irá conmigo a la sección de música y compraremos un disco de vinilo.”

“Los discos se pagan directamente en un mostrador de la sección de música, en lugar de en las cajas del supermercado. Al pagar te pegan con celo el ticket al vinilo, el cual hay que enseñar en la caja si has comprado otras cosas (las patatas y los refrescos) o al guardia de seguridad en la zona de salida sin compra (si no has comprado nada más). En ambos casos te rompen el ticket antes de salir. Nos reuniremos antes de llegar a las cajas, pondremos en la cinta las patatas fritas y los refrescos, y el que lleve el vinilo se situará en el centro del grupo, con las manos apoyadas en el borde de la cinta y sujetando el vinilo con los pulgares, lejos del alcance de la vista de la cajera.”

“Si la cajera lo ve decimos que el pack está pagado, a lo que ella contestará que aunque esté pagado hay que enseñárselo y romperá el ticket. En ese caso habremos fallado pero no habrá consecuencias, simplemente habríamos comprado un vinilo y unas patatas fritas. Pero si no lo ve, quitaremos con cuidado del vinilo el ticket con el celo, y nos iremos a la sección de consigna para guardar el disco en una taquilla. Guardaremos el ticket en un bolsillo y volveremos a entrar para buscar otro disco. Y así sucesivamente. Cuando nos cansemos, saldremos por la salida sin compra con el último disco y mostraremos al guardia el ticket para que lo rompa, recogeremos los discos de la consigna y volveremos a casa" 



Pusimos en práctica el plan de Ocean un sábado tras otro, una y otra vez, al menos una por cada uno de nosotros, para que al final del día todos tuviéramos un vinilo para llevarnos a casa. Sobra decir que fué una época increíble, regalé un grandes éxitos de Elvis Presley a mi padre y otro de Rocío Jurado a mi madre, y engordé mi colección de vinilos con el "All the Best" de Paul McCartney, "The Wall" de Pink Floyd y, cuando ya ni sabía que llevarme, me lancé al vacío sin red comprándome un disco que no conocía y que prácticamente me cambió la vida: El "Sign of the Times" de Prince, que fué le comienzo de una desenfrenada carrera por conseguir todos los discos habidos y por haber del pequeño gran genio.

Aquel pecado de juventud era casi infalible, pero el azar y la avaricia acabaron por condenarnos. En una de nuestras incursiones, vimos un plástico tirado en el suelo. Uno de nosotros lo recogió inocentemente y dijo: "Mira, alguien ha roto esto para llevarse el contenido". Volvió a dejarlo en el suelo y salimos del supermercado para recoger nuestro botín del día, pero el guardia nos invitó a pasar un rato en el cuarto de seguridad y nos pidió que "sacaramos todo lo que llevábamos oculto bajo la ropa y en los bolsillos".

Aquello era totalmente absurdo, como ya he comentado era verano y era dificil que hubiéramos podido esconder algo bajo una camiseta y unas bermudas. Preguntamos qué es lo que creía que habíamos hecho y nos acusó de haber roto un "blister". Casi nos entra la risa al escucharlo, fruto de la incredulidad, y tampoco ayudó a contenernos que uno de nosotros dijera: ¿Pero qué demonios es un blister? (*) 

No pudieron demostrar nada así que después de un rato nos dejaron marchar, no sin antes informar a nuestros padres, y nosotros no supimos interpretar lo ocurrido como una señal de que teníamos que dejarlo ya. Poco después volvimos dispuestos a romper la banca del casino, y estuvimos más de dos horas entrando y saliendo del supermercado para sacar discos, lo cual despertó las sospechas de los vigilantes, que volvieron a invitaron a otra interesante charla en el cuarto de seguridad. Aguantamos la presión y de nuevo nada pudieron demostrar, pero volvimos a llegar tarde a casa, sin la excusa de la confusión del blister y una bolsa llena de vinilos que no podíamos justificar. Acabábamos de toparnos con "un muro" insalvable y la única salida fue la confesión.


Con el paso del tiempo, o más bien del "signo de los tiempos", he olvidado el castigo que siguió a la inevitable confesión del delito, y nunca más volvimos a poner en marcha el método Ocean, pero aún conservo aquellos cinco vinilos por los que un día fui como Brad Pitt o Matt Damon en la banda del gran Danny Ocean. Quisimos tener "todo lo mejor" y elegimos el camino equivocado. No sirve de nada mirar atrás, y si ahora me preguntan que pienso de aquello diré simplemente que "Ni tan arrepentido, ni encantado, de haberme conocido, lo confieso..."


(*) Blister: envoltorio de plástico duro transparente en el que vienen protegidos algunos productos.

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