La música en historias: La Avalancha de los Héroes



Esta historia bien podría ser una segunda parte de la historia de "Boombastic" de Shaggy, porque habla de otra cassette en el mismo coche. Se trata del disco de Héroes del Silencio "Avalancha", el que a la postre fue su último disco juntos, nacido en su cota más alta de popularidad pero en el ambiente de desavenencias y disparidad de criterios musicales que acaban terminando con la unidad de muchos grupos.

La diferencia es que esta historia no encaja en la categoría de "Canciones que no soporto" porque en la cinta estaba el album completo y es un gran disco, aunque el protagonista de nuestra historia es el mismo amigo y el mismo coche en el que nos torturó con "Boombastic". Da para mucho su colección de cassettes...

Eramos todavía solo unos adolescentes pero estábamos en ese momento en el que algunos tenían ya carnet de conducir y hasta coche propio (aquel Renault 5 cascado pero que tiraba como un "pepino" y cumplía a la perfección su cometido en salidas nocturnas, escapadas de fin de semana y, en el caso que nos ocupa, las vacaciones de verano).

El destino: Almuñecar, Granada. Allí nos esperaba la playa, los bares de la playa, las chicas de la playa con su dulce acento andaluz. Un horizonte perfecto, y para amenizar el largo viaje desde Madrid preparamos una selección de los mejores cassettes del momento (Boombastic ya no estaba entre ellos).

El primer cassette elegido fue el "Avalancha" de los Héroes del Silencio. Escuchamos el disco entero de cabo a rabo, lo cual no fue un problema porque a todos nos parecía un disco muy bueno, que incluía el propio "Avalancha", "Iberia Sumergida" y muchos otros temas destacables, en un tono mucho más rockero que el de sus discos de los comienzos.

El problema surgió cuando quisimos sacar el cassette para pasar a la siguiente escucha. El radiocassette del Renault 5 decidió que no quería soltarla, y no sirvieron de nada técnicas tan sutiles como golpearlo con saña o tan elaboradas como meter los dedos por la ranura que tragaba los cassettes.

Y ahí empezó el día de la Marmota. Mientras la cinta estaba dentro del aparato, no paraba de reproducirse en bucle, por lo que tras varias horas de viaje nos sabíamos el disco de memoria de principio a fin, y en especial el grito gutural de Bunbury atacando el estribillo: "Avalaaaaaaanchaaaaaa..."

Y llegamos a Almuñecar, Granada, y vimos por primera vez la playa en el horizonte, y de fondo sonaba Avaaaaalaaaaaanncha"...
Y cogimos el coche por la noche para ir a los bares, y por el camino sonó "Avaaaaaalannnnnnchaaaa".
Y conocimos a chicas y las llevamos en el coche a discotecas, y escucharon "Avaaaalannnnchaaa"
Y nos paró la policía en un control de drogas. No encontraron nada porque nunca fuimos de eso, pero escucharon "Avaaaaaaalaannchaaaa".

Y volvimos a Madrid, desquiciados de los nervios, y un buen día, mucho tiempo más tarde, sin motivo aparente y sin venir a cuento, el radiocassette escupió la cinta.

La vimos salir sorprendidos, y no recuerdo que fue de ella, pero si en Madrid hubiera playa es muy posible que la hubiéramos lanzado en una botella para compartirla con el mundo, ya no habría sido posible una nueva escucha sin perder el encanto.

Años después encontré una edición especial del CD a buen precio, y la nostalgia hizo que me lo comprara. El disco sigue siendo igual de bueno, pero las canciones tienen una carga de recuerdos de aquella anécdota y aquellos años que aún hoy son las que lo hacen realmente especial.

Comentarios