










Toca el turno en Grandes Éxitos y Tropiezos de analizar la discografía de una de las bandas más míticas del denominado "brit pop" de los años noventa. A lo largo de su trayectoria, y como corresponde a músicos tan inquietos como Damon Albarn o Graham Coxon, se han alejado de las restricciones de esa etiqueta, y ese esfuerzo por ampliar la paleta de colores y estilos ha tenido también diferentes resultados. Estas son nuestras recomendaciones para todo aquel que quiera adentrarse en el "borroso" universo musical de una de las mejores bandas que nos ha dado el Reino Unido:
Estás tardando en comprarlo:

Si te queda pasta, llévate también:

Vuelve a dejarlo en el expositor:

Alcanzar las cotas de popularidad a las que llegaron los autores de "Parklife" o "The Great Escape" era una empresa imposible, pero eso no significa que el bueno de Graham Coxon, con su aspecto desaliñado y sus gafas de pasta, y su particular e inconfundible estilo con la guitarra eléctrica, no haya entregado un buen puñado de discos destacables, incluyendo la banda sonora de las dos entregas de la serie "The end of the f***ing world" y Love travels at illegal speeds (2006), su sexto álbum en solitario y disco de la semana 228 en 7días7notas.
"El amor viaja a velocidades ilegales", como lo hacen las canciones de este disco desenfadado y urgente, en el que la guitarra punk rock de Coxon ocupa un lugar predominante, y en el que además su protagonista da rienda suelta a su faceta compositiva en solitario, con un buen puñado de canciones eléctricas y divertidas, plagadas de letras sobre relaciones de pareja que no siempre acaban bien (Standing on my own again) o fugaces encuentros en los garitos de la noche londinense, oscuros laberintos en los que el deseo puede hacer que caigas en las garras de peligrosas vampiresas (I can't look at your skin) o liberadas novias infieles (Don't let your man know).Tras un breve receso (Just a state of mind es una de las pocas canciones que nos recuerdan su pasado en Blur), la jovialidad y el descaro a la hora de contar experiencias de pareja continúa en la pegadiza You and I, y en el acelerado ritmo de Gimme some love. El eterno adolescente de las gafas de pasta y los arrebatos guitarrísticos hace su aparición en I don't wanna go out, en la que clama a los cuatro vientos que no sabe si entrar, salir, ir de frente o darse la vuelta. Una sensación que todos hemos tenido alguna vez en la adolescencia, y que quizá él tuvo en el difícil momento de lanzarse al vacío, pero canciones como Don't believe anything I say o Tell it like it is son lo suficientemente brillantes como para asegurarle una red de seguridad que aguante cualquier caída.
Flights to the sea marca un nuevo momento de transición y calma, antes de adentrarse de nuevo en terrenos cercanos a los Blur más fiesteros (What's he got), antes de remontar el vuelo con la garajera You always let me down, y cerrar el disco con la sinuosa rítmica de See a better day. Con canciones y discos así, para Graham Coxon sin duda los días mejores habían llegado de nuevo, después de un largo viaje para empezar de nuevo, en el que por momentos alcanzaría las "velocidades ilegales" que proclamaba este disco.
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| ¿Me pones "Tomber la chemise"? |
Pocos artistas en España han sido más injustamente infravalorados en algunos sectores, que el que fuera líder de Los Ronaldos y, hoy en día, dueño de una carrera en solitario cada vez más sólida y en constante crecimiento. Coque se cuestiona, desde el título del disco, si se trata realmente de una revolución, porque él sabe como nadie que esto ha sido fruto de un largo camino, y que cada uno de sus discos anteriores puso una piedra de la robusta atalaya desde la que ahora disfruta de una estabilidad y reconocimiento más que merecidos. Bromea en Instagram sobre las críticas positivas, prometiendo publicar también las negativas, pero éstas no llegan. Será por los brillantes arreglos orquestales o de la sección de vientos comandada por su hermano Miguel Malla, porque las canciones están trabajadas hasta el último detalle y sin fisuras, o porque esa estabilidad en la que vive actualmente contagia a unas composiciones que se vuelven más luminosas y positivas.
Precisamente, hace poco tiempo, en 7dias7notas reseñamos el primer álbum de estudio de esta genial guitarrista francesa, un disco con buenas dosis de blues rock de carretera y manta. Es verdad que, en su disco de debut, lo borda todo sin inventar nada, y teníamos ganas de ver la evolución de Laura Cox y su banda en entregas de estudio posteriores. En 2019 ha desembarcado de nuevo con Burning Bright, y hemos podido comprobar que a los buenos presagios técnicos de su predecesor, le ha sumado en esta ocasión una mayor dosis de firmeza, personalidad y frescura a la propuesta. Laura está dando los pasos adecuados para afianzarse dentro del difícil mundillo de la música, y nosotros disfrutamos con ello.
Hace ya bastante tiempo que seguimos, con mucha atención, la carrera de este jovencito de apenas 20 años, aunque por su forma de tocar la guitarra parece que tuviera muchísimos más.
Extraño y largo nombre para esta banda argentina de indie rock, que combina de manera efectiva el punk rock y el noise pop de guitarras distorsionadas. Buscaron ese nombre porque no querían un nombre típico, preferían algo que se saliera de la norma habitual. Viendo en versión original subtitulada la película "ROTOR", una especie de infumable cruce entre Robocop y Mad Max, en una de las escenas apareció el subtítulo "él mató a un
policía motorizado", y de manera instantánea les gustó como nombre. Fueron una de las revelaciones del 2018 con su anterior disco, La síntesis O'Konor, nominado a Mejor Álbum de Rock en los Grammys Latinos de 2018. En 2019 atacaron de nuevo con La Otra Dimensión.
Ocurrió entonces que, entre todos, decidimos llenar el vacío y la extrañeza que nos producía seguir a una banda sin nombre, y asumimos fácilmente que ellos eran su disco. Un músico es, al fin y al cabo, su obra, así que no se hable más, el público es soberano y Damon Albarn (líder de Blur y Gorillaz), Paul Simonon (bajista de The Clash), Simon Tong (guitarrista de The Verve) y Tony Allen (batería de Africa 70) son "The Good, the Bad and the Queen" desde que en 2007 publicaron su obra maestra histórico - conceptual sobre la vida en un Londres apocalíptico.
"Sobre el oscuro canal,
Viernes por la noche, en el reino de la desesperación
pero sé que es el lugar en el que debo estar.
Allí dónde estuve viendo cometas volar, en solitarias estelas
"Kids with guns" tiene un enfoque más rockero y de denuncia, y nos evoca imágenes de niños blandiendo ametralladoras en cualquiera de los conflictos bélicos que asolan el planeta. Es el primer tema en el que aparece un artista colaborador, encarnado en esta ocasión en la voz de Neneh Cherry, que le da un contrapunto brillante a la atmósfera alienante de la canción.
Más minimalista si cabe es "Hostiles". Damon a la guitarra acústica, con el apoyo de unos coros y unos efectos de ladridos de perro para llevarnos de vuelta a la temática opuesta del disco, a la mirada nostálgica e introspectiva de un músico que gira la cabeza hacia atrás y ve su pasado en el Londres gris de mediados de los 70